viernes, 6 de enero de 2012

Roscón de Reyes, la llamada del paje y el toque de diana

Nuestras cartas a los Reyes eran de lo más respetuosas Queridos Reyes Magos, o incluso Majestades de Oriente, (dos puntos). Este año he sido buena, aunque no te hubieran dado la medalla al Mérito ni te hubieran nominado para la Operación Plus Ultra que era la que daba premios a los niños que salvaban a personas, que llevaban a los hermanos impedidos a hombros a campo través hasta el colegio más lejano y otras heroicidades tremendas, que siempre me daba mucha angustia la vida de esas criaturitas; pero lo de ser bueno, era requisito indispensable para pedir, como es natural.
No me he peleado mucho con mis hermanos, aunque tampoco te hubieran nominado para el Nobel de la Paz, pero no era cuestión de que al final te dejaran carbón; y he aprobado todo. Esto último sí que era crucial, en aquellos tiempos había que estudiar y aprobar por méritos propios, a nadie le importaba si te frustrabas o no, lo único que importaba es que aprendieras a hacer lo que debías y si te frustrabas, encima te bronqueaban de lo lindo, por boba y por blandengue.
Y después de esto, ya podías pedir: me gustaría que me trajérais esto, lo otro y lo de más allá... Sólo quedaba despedirse con todo respeto y firmar.
Entonces, era cuando tu madre leía la carta y empezaba uhmm... ¿no crees que a lo mejor has pedido demasiado? Ten en cuenta que los Reyes tienen que llevar regalos a muchísimos niños, que hay niños que no tienen de nada, que vosotros tenéis de todo, bla, bla, bla... Que además de crear conciencia social, te dejaba pensando si eras una abusona de marca mayor, era como una tradición más de las Navidades.
El día 5 de enero, llamaba a casa el paje de Sus Majestades de Oriente y pedía hablar con los más pequeños. Un año, una de nosotras que tenía como seis añitos o así, agarró el teléfono con mucha emoción mientras los demás estábamos pendientes del asunto. El paje también aprovechaba para insistir en lo de haber sido bueno, lo de los estudios y el buen rollo con los hermanos, más que nada para que no fuéramos a creer que todo el monte es orégano. Total, que al final, va la niña y dice Adiós, tío Pepe, y colgó. ¿Pero qué tío Pepe ni tío Pepe, niña? ¿No ves que era el paje del Rey Melchor? dijo mi madre que no acababa de creérselo Que no, mamá, que ese paje tenía toda la voz del tío Pepe, y además, hacía unas cosas muy raras con la voz, que parece que le pasa algo malo...
Ese fue el último año que llamó el paje.



Por la tarde, íbamos a la Cabalgata, aguantábamos los empujones de la gente, los caramelazos de los de las carrozas que, a esos seguro que no les dejaban nada los Reyes porque siempre han tirado a dar, y volvíamos a casa a cenar y acostarnos tempranito.
Dejábamos los zapatos, agua para los camellos y una copita con algo de picoteo para Sus Majestades que por muy magos que fueran, les gustaba tener alguna cosita que llevarse a sus regias bocas.
Y por la mañana, no te podías levantar hasta que mi padre tocaba diana. Creo que debía ser la única manera de mantener a raya a tanto niño, ni hablar de tener a unos y otros dando vueltas por la casa desde la madrugada. Se ponía en un extremo del pasillo que era larguísimo y tocaba aquéllo de quinto levanta, tira de la manta, y todos en tropel hasta el salón donde estaban los regalos ¡habían venido los Reyes!

Este roscón es el de http://mariatesouro.blogspot.com/2012/01/roscon-de-reyes-thermomix.html, que lo ví el otro día y me gustó. Gracias María.

Ingredientes.
  • Para el azúcar glas aromatizado.
120 gr de azúcar.
La piel de un limón.
La piel de una naranja.
  • Para la masa madre.
70 gr de leche.
10 gr de levadura.
1 cucharadita de azúcar.
130 gr de harina de fuerza.
  • Para la masa.
60 gr de leche.
70 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
2 huevos.
20 gr de levadura prensada, de panadería.
30 gr de agua de azahar.
450gr de harina de fuerza.
1 pellizco de sal.

Elaboración.
Pulverizar el azúcar 30 seg, velocidad progresiva 5-10
Añadir las pieles de limón y naranja y programar 15 seg, velocidad progresiva 5-10. Reservar.
Poner los ingredientes de la masa madre en el vaso y programar 15 seg, velocidad 4. Retirar, formar una bola sobre la encimera y colocarla en un cuenco con agua templada. Esperar a que doble su volumen y flote. Tarda 10 minutos aproximadamente.
Poner en el vaso el azúcar glas aromatizado, los ingredientes de la masa y la masa madre. Programar 30 seg, velocidad 6.
Amasar programando 3 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga. Dejar reposando dentro del vaso hasta que la masa salga del bocal. Tardará mínimo una hora.
Bajar la masa con la espátula y volver a amasar dentro del vaso, programando 1 minuto, vaso cerrado, velocidad espiga.
Retirar la masa del vaso, aceitar la encimera y las manos y darle forma de bola alisándola bien con las manos. Colocarla en la bandeja del horno forrada con papel de hornear.
Abrir la masa desde el centro para hacer el agujero, pincelar con huevo batido y adornar con fruta escarchada y azúcar humedecido.
Dejar reposar hasta que doble su volumen.
Hornear a 200º en el horno precalentado, entre 20 y 25 minutos. Bajar la temperatura a 180º a los 5 ó 10 minutos de horneado.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Christmas Pudding, las tradiciones navideñas y la procastinación.


Las familias felices no tienen historia, así empieza Tosltoi su Ana Karenina y yo siempre he pensado ah, pero tienen tradiciones. Desde que éramos pequeños, mi padre nos daba el aguinaldo en la Nochebuena, teníamos que cantarle un villancico nuevo cada año. Así que aprovechábamos y aparte de felicitar las fiestas y todo eso, hacíamos alusión a las cosas que habían pasado durante el año, y asuntos similares. Nos perdonaba la música, podíamos usar la de cualquier villancico pero la letra tenía que ser original y yo pienso que lo era. Nada más empezar el mes de Diciembre, estábamos las chicas incluso ya casadas y con nuestra propia familia, diciendo a ver cuándo nos reunimos para el villancico de este año, con mucho entusiasmo. Hubo años en los que el villancico lo hicimos el mismo día 24 por la mañana, eso es procastinar a base de bien, nos hicimos expertas.
Alrededor de las siete de la tarde, nos reuníamos todos en la casa familiar, un batallón de ocho hermanos todos casados, con los niños que cuando eran pequeños los vestíamos de pastores, las panderetas, sonajas, zambombas y toda la marimorena.
Nos íbamos a ensayar al cuarto de la plancha que estaba al fondo del todo, mientras los abuelos se tomaban unos aperitivos en el salón. Cada uno tenía una copia de la letra, decíamos la música de qué villancico habíamos usado ese año y ahí empezaban los problemas ¿Y ese, qué villancico es? Hijo, por Dios, ese de "camina la Virgen pura"... Ah, pues ese no me lo sé, ya podíais haber elegido otro. Tú mueve la boca como si cantaras, que no hay tiempo para que te lo aprendas. Y cosas así, que se nos iba el tiempo en tonterías y los abuelos esperando.
Una de nosotras cantaba el villancico para que vieran cómo sonaba y ahí era cuando los peques aprovechaban para aporrear todos los instrumentos a su aire, una escandalera tremenda, pero lo ensayábamos con mucho ahínco, gritábamos los mayores para oirnos, berreaban más todavía los peques y terminábamos con un aturdimiento grandísimo. Shh, shh, que nos van a oir...  Es que si nos oían, saldrían pitando por la puerta y nos quedábamos sin aguinaldo, seguro.
Al final, íbamos al salón y allí estaban papá y mamá tan contentos. Nos colocábamos todos, les dábamos una copia de la letra y aunque alguien se encargaba de dar la entrada, cada uno entraba cuando le daba la gana, los demás procurábamos llevar el compás, los peques blandían los instrumentos con saña y terminaban roncos de gritar. Todo muy entrañable, que un año lo grabamos y cuando lo escuchamos era como la banda sonora de una peli de romanos en plena batalla, con aullidos de lobo y todo ¡qué subidón!
Mi padre, que era muy bien hecho para todo, nos daba el aguinaldo en razón del número de años que tenía cada uno, y nos llamaba uno a uno empezando por el más pequeño de ese año. A ver, este niño ¿qué edad tiene? Como casi siempre había un bebé por allí, la madre lo llevaba en brazos y decía catorce meses, por ejemplo, y mi padre le daba un sobre que ya tenía preparado con su aguinaldo y decía Feliz Navidad, hijo, y le daba un besito y la madre, en el caso de los bebés, decía Feliz Navidad, abuelo. Así con todos que éramos muchísimos.
Los más mayorcitos ya iban solos y cuando le preguntaba la edad, más de una vez se oía la voz del padre o la madre ¡18, tiene 18 años! y a lo mejor, el sujeto en cuestión tenía 6 ó 7. Esa noche todos queríamos tener más edad... Nuestra madre era la última en recibir el aguinaldo y nunca nos enseñaba lo que había en su sobre, mi padre siempre decía que vuestra madre tiene más de mil años, y ella se reía picarona.


Pues yo, sin pretenderlo, he inaugurado otra tradición en mi familia, que es el Christmas Pudding, Pudín de Navidad o Budín de Navidad. Ya no hay aguinaldo, ahora tenemos el amigo invisible y el Christmas Puding todos los años en casa de mi hermano Manolo el día 25. Y sigo procastinando, porque este pudding se puede hacer con 2 ó 3 meses de antelación y todos los años me pilla el toro. Si es que no tengo arreglo... 
 Allí nos reunimos para tomar el consomé, la ensalada de salmón, el pavo trufado y el cochinillo al horno que hace Marisa, su mujer, que es una excelente guisadora. Siempre hay alguien que me pregunta ¿Has traído el Pudding? Claro que llevo el Pudding, ya es una tradición. Lo sirvo con crema inglesa, que hace años la poníamos en una jarra que era una vaquita blanca y salía la crema por la boca, y a mi sobrina Isa le daba muchísimo asco. Se rompió accidentalmente hace dos o tres Navidades.

Ingredientes.
250 gr de uvas.
250 gr de frutas del bosque.
250 gr de mantequilla.
250 gr de pasas.
60 gr de fruta confitada.
60 gr de almendras picadas.
ralladura de naranja y limón.
4 huevos batidos.
1 taza de harina.
2 tazas de azúcar moreno.
2 tazas de pan rallado.
1 taza de ron dorado.
1/2 cucharadita de sal.
1/2 cucharadita de bicarbonato.
Nuez moscada rallada.

Elaboración.
Pelar y despepitar las uvas, ponerlas a macerar con las frutas del bosque y las pasas. Regar con el ron y dejar toda la noche en el frigo.
Al día siguiente, batir la mantequilla con el azúcar, luego los huevos batidos, la fruta macerada, la confitada, las almendras, la harina, la nuez moscada, la sal, el bicarbonato y el pan rallado.
Enmantecar el molde y colocar en el fondo un papel y enmantecarlo también.
Tapar bien y entrar al horno a 200º al baño maría, 4 horas. Sí cuatro horas, añadiendo agua al baño maría de vez en cuando.
Desmoldar frío y servir acompañado de crema inglesa.









martes, 20 de diciembre de 2011

Sopas de ajo y la carrera urbana por La Trinidad para ir a Radio Biznaga


Quien no tiene cabeza, tiene que tener pies, eso dicen.
 Paco Malavé, o sea, Malaca Olé me invitó amablemente para ir a una tertulia en su programa de Radio Biznaga FM para hablar de cocina malagueña. Y yo, que me apunto a un bombardeo y me meto hasta en los charcos, mi Manuel dixit, organicé mi consulta para tener la tarde del jueves libre, no todo va a ser trabajar a todas horas digo yo.
Avisé a Carmen Rosa de http://micocinacarmenrosa.blogspot.com/, que a malagueña salerosa no le gana nadie y quedamos en vernos allí. También estaría Mariano, del restaurante Mariano que ahora se llama La Fragua de Mariano y está en la Avenida del doctor Gálvez Ginachero, 16. Su cocina es de las que a mí me gustan, bien elaborada y con productos de calidad, teneis que probar sus guisos de chivo malagueño.
La cita era a las cinco de la tarde, vaya hora más torera, y habíamos quedado con Carmen Rosa en la puerta de la emisora en C/ Trinidad. A las cinco menos veinte estábamos allí Manuel y yo que habíamos cogido un taxi porque en el centro no hay quien aparque. ¿Dónde estás Maricruz?. dijo Carmen Rosa por el móvil. Pues aquí ¿y tú? Yo estoy en La Calzada de la Trinidad, como me dijiste.
La culpa es de Google Maps que no sale calle Trinidad en Málaga, será posible, y cuando me lo comentó el día anterior yo le dije que entonces sería en La Calzada de la Trinidad... Ya estábamos las dos hechas un lío, y Manuel tenía esa mirada de ya-me-imaginaba-yo-algo-así.
No te muevas, que vamos para allá, dije yo en un arranque de los míos. Y allí que empezamos a andar estilo cabra de la Legión porque teníamos el tiempo justito. Atacamos la calle, que es larga y parece que no, pero cuesta arriba, que al ratito echas de menos las botas de campo y el palo ese para ir por los montes. Carmen Rosa llamó otra vez confirmado, Maricruz, aquí NO es. Estábamos ya a la altura de la Casa Hermandad de El Cautivo, muy bonita. ¿A que va a ser ahí abajo, donde estábamos al principio? Pues nada, media vuelta y a rodar cuesta abajo. A Manuel se le puso cara de yo-no-digo-nada-que-va-a-ser-peor y yo me consolé pensando que en las minas están peor. Por el camino perdí un fulard que llevaba y no he vuelto a ver, que me gustaba mucho y los vecinos nos vieron desfilar a paso ligero con mucho interés aunque ni aplaudieron ni nada, debe ser porque nos faltaba la banda de música.
Total, que llegamos como centellas dos minutos antes de las cinco ¡qué calor más grande! Manuel dijo que se iba a dar una vuelta por el barrio, mientras buscaba un kleenex en el bolsillo, no sé si para el sudor o las lágrimas de desesperación, no estoy segura yo. Nosotras subimos procurando mantener la compostura que no era plan de aparecer acaloradas como si nos persiguieran mil demonios.
Si hubiera tenido la precaución de llevar el nº de teléfono de Malaca Olé, nos habríamos ahorrado la carrera urbana por La Trinidad, si es que quien no tiene cabeza...

Y aquí estamos Paco, Mariano y yo embutida entre los dos y que salgo fatal, que en persona soy mucho más mona.


La emisión duró dos horas, estuvimos muy a gusto y hablamos de la cocina malagueña, que a eso habíamos ido. Uno de los temas que salió fue la cocina de subsistencia: las migas, los gazpachos, el gazpachuelo y las sopas de ajo. Entonces caí en la cuenta de que hace mucho tiempo que no hago sopas de ajo, de modo que como ya hace fresquito, las hice el otro día y la subo por si a alguien le apetece un plato calentito, fácil y muy socorrido que todo hay que decirlo.

Ingredientes. No pongo cantidades, es a gusto del guisador.
Pan del día anterior, cortado en rebanadas muy finas.
1/2 cabeza de ajos cortados en láminas gruesas.
Un huevo por comensal.
Pimentón dulce.
Aceite de oliva.
Agua.
Sal.

Elaboración.
Freír los ajos sin que se tuesten, que entonces saben mal. Reservar.


En el mismo aceite, freír el pan hasta que esté tostadito. Salar.



Añadir el pimentón fuera del fuego, para que no se queme.


Remover bien para que se reparta.


Y añadir agua fría.

Volver a poner los ajos fritos.

Cocer 15 ó 20 minutos, a mí no me gusta que hierva, pero cada cocina es un mundo. Añadir entonces los huevos uno a uno.


Y remover para "romperlos". Hay quien los deja escalfar en la sopa ya servida, pero a mí me gusta así.

Y servir bien caliente, yo las prefiero espesitas.

Las sopas de ajo, como las migas, admiten casi de todo: jamón serrano picadito, chorizo... en fin, lo que se os ocurra.


lunes, 12 de diciembre de 2011

Berenice de Arte Restaura, las manualidades y las telitas

Berenice es restauradora de arte, no de cocina que desde que los cocineros se llaman restauradores hay que andar dando explicaciones.
Tiene unas manos divinas y un sentido artístico increíble. Si le sumamos lo trabajadora que es y el ánimo que le pone a su trabajo, ya os podéis hacer una idea de cómo hace las cosas. Y sí, es amiga mía y la quiero un montón, por eso no soy objetiva.
Si entrais en su web http://arterestaura.vpweb.es/ veréis los cursos tan interesantes y las cosas tan novedosas que hace.
El cuadro que sale en la foto de la página de inicio de su web es un icono que yo tengo, que se había deteriorado y lo dejó como nuevo.
Tiene una tienda en Sevilla que es una gozada:

Los tocados que se ven al fondo, sobre la vitrina, son parte de los que enseña a hacer en uno de sus muchos cursillos.


También manualidades, con toda clase de materiales.
Aquí, pendientes, colgantes y anillos con una pasta que puede parecer pasta fimo pero que no lo es. Es un material muy ligero que no pesa casi nada y no rígido, me gusta más que la pasta fimo. Y aunque me maten, no sé decir cómo se llama, lo siento.
Estos son de otro material, también una monería.
Mirad qué alfileres y broches, son de antojo ¿verdad?


¡Esta cocinita me tiene loca! Está hecha totalmente a mano, de madera y los azulejos y la hornilla son de porcelana que lo ha hecho todo Bere, que ya digo que es una artista.


Esta es otra vista de la tienda, la cantidad de marcos que tiene. Y las muñecas Tilda, que también las sabe hacer.


Y el diseño de esta camiseta también es suyo, con éste ganó un concurso este verano.

Este es el rincón donde tienen todas las telas para hacer patchork, que está tan de moda desde hace unos años.
Yo, que para esto de la costura no estoy especialmente dotada, las máquinas de coser me ponen nerviosísima, me maravillo de la paciencia que tienen las personas que hacen patchwork, que a todo esto, como es un neologismo resulta complicadísimo de escribir, uno nunca sabe dónde demonios va la t si antes o después de la ch ¿a que si?
Me contaba Berenice que su socio le dijo que le deletreara bien la palabra porque a él le sonaba a Passport y los que entraran en la web no iban a enterarse muy bien de qué iban los cursos, si de costura o de cata de wisky.
El que ha resuelto bien la cuestión es Beni, el marido de Berenice que le llama las telitas. De modo que si le preguntas que dónde está Bere, él te dice pues ahí está, con las telitas... Yo voto porque a partir de ahora se llame las telitas, que suena más a nuestras cosas.

Mirad qué colgantes, no pesan y ¡no engordan!


Más cosas de repostería.

Yo tengo unos pendientes que son dos trocitos de tarta, como soy guisadora, pues eso es lo mío, dije nada más verlos.


Tienen de todo y todo me gusta...


Pues ya sabéis los de Sevilla, llegaos por allí que son encantadores.
Están en c/ Marqués del Nervión, nº 106, local, 41005, Sevilla (Sevilla)
Que me dice Bere que el sábado 21 de enero de 2012, tienen un taller de muñecas Tilda, que se llevan una muñeca Tilda terminada y la gatita, el taller se llama Tilda and friends y el precio es de 65 € material incluído. Yo, porque soy muy manazas para esto, que si no me llegaba en un salto en el AVE.
Entrad en su web y os enterais de todo.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Risotto al azafrán con trufa y la manita de Cesarea

Había pensado hacer un risotto con setas para la comida del mes que me tocaba a mí, como acompañamiento al ossobuco a la milanesa que era el plat de résistance que como todo el mundo sabe es el plato principal o donde te la juegas.
Pues me fuí al mercado a comprar las setas que hace ya tiempo que en otoño se llenan los mercados de Málaga con setas y están los puestos de fruta y verdura que da gloria verlos, con ese olor tan particular a tierra y todo eso.
Y allí estaba yo tan contenta viendo la cantidad de setas, boletus y demás productos cuando lo ví. Era el puesto donde suelo comprar estas cuestiones, que tenía un cartel con lo siguiente: la manita de Cesarea, justo sobre una caja muy mona de madera y todo, llena de Amanita caesarea con una pinta buenísima, por otra parte. ¿Pero qué pone ahí, por los clavos de Cristo? De repente, de amanita de los césares hemos pasado a ser la manita de una tal cesarea, que eso es lo que pasa cuando oyes campanas y no sabes dónde, que se deforma el texto por contaminación fonética, o sea,  que como suena parecido, pues allá que vamos. ¿Y cómo pido yo eso ahora, que me va a dar la risa? Y claro que me dió la risa, un ataque de los míos en toda regla, que me tuve que ir, sin comprobar siquiera si al lado le habrían puesto a otro grupo la manita de Fátima o algo parecido, vete tú a saber.
Total, que estuve todo el camino de vuelta a casa acordándome de la cantidad de equívocos que he escuchado yo con esto de las semejanzas fonéticas. Empezando con el archiconocido Marinero de Tarpeya del romancero castellano, que es una insensatez graciosísima que ni tiene pies ni cabeza, pero que la gente recitaba así, en vez de Mira Nero de Tarpeya a Roma cómo se ardía, que ya cita Cervantes en el Rinconete, qué hombre más perspicaz D. Miguel, que no se le escapaba una.
En mi consulta he oído casi de todo. Una vez una señora me decía que si mi hijo tuviera los pies en la cabeza... Pues sería un calamar, pensé yo inmediatamente mientras le decía riéndome Ay, mujer qué cosas tiene usted. O uno que me dijo que él era rumiante obsesivo, que ya me lo imaginaba yo todo el día masticando yerbajos sin parar. Otro juraba y perjuraba que él vivía en la astenia desde hacía ya mucho tiempo, aunque estaba hecho un toro y con más ganas de discutir que cualquiera, que digo yo que con decir que ya no consumía drogas, tenía bastante.
Pero lo más gracioso con diferencia, fue el día que Sofía con tres añitos arrancó a cantar Virgenciiiita que estás en el cielo robaaaaando por míiii, qué más da que robara o rogara, me la comí a besos. Y hablando de equívocos religiosos, mi amiga Maricarmen estuvo hasta los doce o trece años recitando Creo en Dios Padre, todo por Alonso, a eso se le llama lealtad de la buena. Y acabo de acordarme de un cartel enorme que estuvo mucho tiempo en un edificio de la plaza del Obispo en Málaga que decía derribo eminente, lo mismo el contratista era premio Nobel.
Así que hice este risotto al azafrán con tuétano y trufa que había visto aquí:
http://www.tvcocina.com/profiles/blogs/risotto-alla-milanese-arroz
y al final fue un risotto con manitas, porque todo el mundo se puso a dar consejos cuando rallé las trufas justo antes de servirlo en la mesa. Ahí están las manitas de todos.

Ingredientes.
2 litros de consomé.
2 tazas de arroz de grano redondo.
2 cucharadas de mantequilla.
2 cucharadas de aceite.
1/2 cebolla picada.
Tuétanos.
1 taza de vino blanco seco.
Azafrán, aquí no vale el colorante.
Pimienta negra recién molida.
3 cucharadas de mantequilla para el final.
Parmesano rallado.

Elaboración.
Tener el consomé caliente, yo usé azafrán molido y lo disolví en el consomé.
Calentar la mantequilla y el aceite y rehogar la cebolla hasta que esté blanda. Añadir entonces el tuétano y la pimienta.
A continuación, el arroz y dar vueltas para que se impregne de la grasa. Incorporar el vino y dejar evaporar.
Ya sólo queda ir echando el consomé poco a poco, removiendo continuamente. Al cabo de 25 minutos aproximadamente, estará listo.
Debe quedar al dente pero cremoso.
Retirar del fuego y mezclar la mantequilla removiendo. Por último, la cantidad de queso que nos guste.
Servir inmediatamente y disponer más queso parmesano rallado en la mesa.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Arroz con pollo y clave de acceso



Fue uno de esos días en los que tienes que cambiar de planes todo el rato, que lo de tener un plan B está muy bien, pero hay veces que hay que ir a por el plan C, el D y así hasta que casi se acaba el abecedario o alfabeto, que se dice de las dos maneras.
Pues había yo previsto hacer un puchero, puse la noche anterior los garbanzos en remojo y cuando abro la barqueta del pollo, los del super me lo habían mandado troceado. Pasamos al plan B. En uno de estos buceos que hacemos todos por el Internet grastronómico,  vi esto: http://cocinandotelo.blogspot.com/2010/10/arroz-con-pollo-pasas-y-nueces-al-ras.html.

De modo que me llevé el portatil a la cocina y me metí en faena tan contenta y en esto llega Manuel, que no puede hacer llamadas desde su móvil, que le piden el código de acceso. Eso cómo va a ser, hombre... Pues sí era. Salía una grabación Bienvenido al servicio de Vodafone, si es usted la persona autorizada para hacer esta llamada, diga autorizada; si no lo es, espere por favor. Y aquí me tienes diciéndole a un robot autorizada, con la vergüenza que me da a mí decir cosas absurdas que no está escuchando nadie en persona, al tiempo que sazonaba el pollo y preparaba los ajos. A continuación, y para comprobar que es usted la persona autorizada, le vamos a hacer unas preguntas. Por favor, teclee su clave de acceso. Y yo, que soy optimista por naturaleza, tecleé la clave de acceso a la página de Mi Vodafone, que me la sé de memoria y todo. La clave que ha tecleado no es la correcta, póngase al habla con la persona autorizada. Vaya, hombre. Ahí fue cuando me quemé al sacar las pasas que había puesto a calentar con agua al micro, mientras sostenía el teléfono entre la oreja y el hombro.

Como también soy pertinaz por naturaleza, lo intenté de nuevo, esta vez no dije la palabra mágica y esperé. Si no es usted la persona autorizada, póngase en contacto con la persona autorizada. O sea, que no sé entonces para qué te ponen a decir autorizada si al final tienes que ponerte en contacto con no sé quién como no te sepas el código. Ahí es cuando casi se me quema el pollo que estaba sofriendo mientras seguía sosteniendo el teléfono con la oreja y el hombro. Ya empezaba a acostumbrarme a verlo todo ladeado.
Pues lo seguí intentando con todos los códigos que tengo y mira que tenemos códigos para todo que, además no debes anotarlos en ningún sitio, no vaya a ser que alguien te los robe. A mí ya me da lo mismo, pienso anotar todos los códigos, claves y nicks porque esto es un jaleo muy grande, no hay quien se aclare con tantas tonterías.
Uhmm... a ver si es el código que desbloquea la tarjeta SIM... Pues no, tampoco era. Y yo, vuelta a hablar con la grabación de si es usted la persona autorizada... ufff, qué pesadez, por favor dije yo mientras soltaba en el agua hirviendo con papel y todo, uno de los cubitos Knorr de carne que utilicé para hacer el caldo (buenísimo que salió, por cierto) que me dí cuenta en seguida y metí la mano para rescatarlo. Ahí fue cuando me quemé la mano entera con el agua, al tiempo que la grabación decía acción incorrecta, CLICK y colgó. Es la primera vez que me cuelga una grabación ¡¡Manuel, Manuel, que me ha colgado la grabación esta!! Ahí fue cuando ya me dió la risa floja y no podía parar de reirme, con el cuello torcido, la mano quemada y el pollo que no salía de su asombro. Manuel tampoco.
Para que veáis lo de la pastilla de caldo concentrado


Al final, tuvimos que ir al día siguiente a la tienda de Vodafone y hablar con un ser humano, que nos dijo que como era un teléfono de empresa, el número asociado al titular que era yo, tenía que estar autorizado. Como les dije que siempre había funcionado bien y que algo habían hecho mal la última vez que cambiamos de móvil,  me dijo que seguro que había sido un fallo del sistema. O sea, que la empleada que nos atendió había metido la pata, que ahora deben llamarlo así.

Pues, contra todo pronóstico el arroz con pollo salió buenísimo y eso que también lo tuneé. No le puse cebolla y calenté el Ras al hanout para que soltara todo el aroma, que me gusta más así. Tampoco le puse vino blanco porque con todo el jaleo, se me olvidó.

Ingredientes.
2 tazas de arroz.
4 tazas de caldo de pollo.
4 ó 5 dientes de ajo, golpeados y sin pelar.
1/2 pollo troceado.
Un puñado de nueces.
Un puñado de pasas moscatel, estas eran sin pepitas.
Azafrán o colorante alimentario.
Aceite.
Sal.

Elaboración.
Salpimentar el pollo, hidratar las pasas en agua. Yo las pongo un minuto o dos en el micro. Escurrirlas.
Hacer el caldo de pollo con cubitos o calentar la cantidad necesaria si tenemos caldo casero.
Rehogar el pollo hasta que esté dorado, junto con los dientes de ajo que se retiran.
Añadir el Ras al hanout y calentarlo bien para que suelte su aroma.
Poner ahora el arroz y moverlo bien para que se impregne de la grasa, a continuación las nueces y las pasas. Sazonar.
Dejar hacer durante 15 ó 20 minutos, hasta que esté cocido y seco, pero al dente.

Nota: la canción que suena en el vídeo del paso a paso la he comprado en iTunes, ya pueden estar contentos la Sra. Sinde y la SGAE, 1 euro para que se compren lo que quieran a mi salud, con mi desprecio infinito.





martes, 22 de noviembre de 2011

La comida de los blogueros ¡Por fin tengo el delantal de Canal Cocina!

Resulta que estaba yo un día revisando mis correos y recibo uno de Almudena Guisado, en nombre de Chello Multicanal, en el que me invitaba a una comida de Canal Cocina con todos los blogueros cocineros de Andalucía. ¿Cómo sabrán que tengo un blog de cocina? Pensé yo. Pues porque lo había puesto en la web de Canal Cocina, me contesté yo que tengo la buena costumbre de hablar conmigo misma cuando viene al caso, pero ya no me acordaba de que lo había puesto...
Organicé mi consulta, avisé a Conchi por si quería acompañarme, porque es de todos sabido que mi Manuel está más a gusto a su aire y no le van mucho las aglomeraciones y contesté que sí, que íbamos.
El día anterior me entró la duda de a qué hora sería el evento y ni corta ni perezosa llamé a Almudena y le dejé un mensaje en su buzón de voz, luego me disculpé por el atrevimiento, diciendo que si era al mediodía o por la noche. Lo arreglé llamando a La Reserva del Pastor, donde me informaron muy amablemente que era a partir de las 14 horas. Almudena mandó un correo a todos diciendo la hora de la comida, eso es gestionar bien el trabajo.

Y allí que nos fuimos Conchi y yo, que íbamos sobradas de tiempo pero nos encontramos en calle Larios a Aurelia, más tarde a Chon que había quedado con Aurelia para comer y... llegamos casi de las últimas a la cita. Disculpadnos.
Claro, que en el pecado llevábamos la penitencia, estaba todo el mundo allí y cuando quisimos entrar, era como que rebotábamos con los asistentes y salíamos hacia atrás¡cuántas personas y qué sonrientes todos! Un ambiente magnífico, de verdad.
Nos fuimos presentando, nos iban diciendo quienes eran y cuáles eran sus blogs y yo conocía muchos blogs. A mí no me conocía nadie, ya lo llevaba asumido, era algo así ¿Y cuál es tu blog? Guisadora Duncan, pero no me conoce nadie, jeje. Y es verdad, llevo en esto de la blogosfera desde marzo de este año, soy una recién nacida. Pero todos amabilísimos, nunca pensé que una reunión de este tipo fuera tan agradable.
Cuando hice esta foto, no sabía quién era quién, ahora ya puedo poner nombres: Ana, Ángeles, Estíbaliz, Reme, Kesito (otra Ángeles) al fondo Almudena...
Tomamos una cervecita y picoteamos chistorra y unas aceitunas que yo diría que eran aloreñas nuevas, buenísimas. El pan no lo probó nadie, que me dí cuenta yo.
Estaba yo loca por conocer a Almudena y es tan cielo como yo pensaba. A su lado había un chico al que pregunté cuál era su blog y resultó que es el jefe de Almudena, Phillippe, un encanto.
Total, que nos sentamos a la mesa, éramos muchos. Phillipe nos dijo unas palabras y fuí a hacer la foto cuando ya se estaba sentando, no estuve yo rápida.

Luego Mandi, de Canal Cocina, una comunicadora excelente.
Esta vez sí estuve yo al tanto y hasta puse el zoom de mi cámara de bolsillo, la grande no la llevé porque pesa mucho.
Y aquí están Maribel y su marido, Estíbaliz y el suyo y Reme que es más graciosa que tó. La camarera, no sé como se llamaba.

De nuevo Estíbaliz y su marido, simpatiquísimos, Ana lo más gracioso del mundo y Rafa con su super cámara de fotos. El camarero, tampoco sé su nombre.


Rafa de nuevo, pasándoselo pipa, Laurita que es un cielo y Ángeles que es divertidísima. Otra camarera.

Y por aquí tenemos a Ángeles, Kesito, Caroline y Daniel su marido. Esta vez no hay camareros.

Y esta es una de esas fotos que no esperabas. Yo queria hacer una foto de los jamones y los quesos, que esto ya no se suele ver en los restaurantes de ahora, es como un detalle retro-folclórico-estilo mesón. Y quien atrapa la atención es Kesito, con una sonrisa encantadora y un perfil perfecto ¡guapa! Esta imagen la guardo yo en Favoritos.
No subo fotos de los platos que degustamos, porque son iguales que las de los demás, que yo me reía con Conchi míra, míra, aparece un plato y todos hacemos fotos mientras seguimos charlando como si tal cosa, es algo ya automático.
Lo pasamos muy bien, la compañìa fue lo mejor, y Conchi me regañó por no tener tarjetas de visita de Guisadora Duncan, lo hizo en inglés, ella y yo hablamos en inglés sobre todo cuando me regaña, así nadie se da cuenta es muy considerada para eso, y lo hace con todo el cariño del mundo. Te prometo Conchi que me haré las Business cards ya sabes que soy un poquito desidiosa.
Mi agradecimiento a Canal Cocina por la convocatoria y a todos los blogueros por lo acogedores que son.
¡Y por fin tengo el delantal de Canal Cocina!, que nos lo regalaron en una bolsa con el logo del huevo frito, que ya cuando frío huevos los veo sobre fondo negro y todo. Y es que he conseguido premios en Canal Cocina: la camiseta, el libro de Sergio Fernández y algo más que no recuerdo, pero cada vez que el premio era el delantal que me tenía enamoradita, iba yo y fallaba. Vaya trabajera me ha costado, ¡¡gracias Canal Cocina!!