lunes, 1 de octubre de 2012

Solomillo de ternera a la mostaza antigua y el síndrome de la claseturista



Ese viaje lo hicimos Conchi y yo en clase turista, no había billetes en Business. En los vuelos transatlánticos, llaman primero a los de Business que son a los que hacen caso los de la tripulación, los demás entramos así como en tropel que para eso somos los de clase turista.
Nos sentamos y tampoco está tan mal. Yo me pido ventanilla porque me encanta ver cómo despegamos. Antes han anunciado por megafonía las instrucciones que ahora incluyen la prohibición de reunirse ante las puertas de los lavabos  - claro, estamos todos deseando encontrarnos allí para planear cómo nos vamos a hacer con los mandos del avión amenazando con los palitos de remover el café y no sé cuántas maldades más -, y que tampoco los del montón podemos estar por las zonas de los privilegiados de Business. También han indicado las puertas de emergencia, lo de los salvavidas de debajo de los asientos, cómo ponerse las mascarillas y recuerdan que está prohibido fumar. Ahí es cuando los fumadores nos acordamos y nos entran unas ganas de fumar… 

Aquí estoy yo con el temible palito de remover el café, justo antes de embarcar.



Voy al lavabo, y a la vuelta me dice Conchi:
- ¡Qué poco has tardado! ¿No había nadie?
- Pues no… oye, un servicio la mar de mono.
- Pero… ¿tú dónde has ido?
- ¿Yo? Al lavabo ése de ahí enfrente, al que está detrás de la cortinilla.
- Maricruz, por Dios, ¡que has ido al lavabo de los de Business! El nuestro está detrás, al fondo del todo. Ya me extrañaba a mí, siempre nos toca ir al fondo de todos sitios.
- A mí me da lo mismo, nadie me ha dicho nada y como ya sé dónde está, con decir que me he equivocado si alguien me para, pues asunto arreglado.
Pobre Conchi, no hago más que darle disgustos.

Total, nueve horas y cuatro minutos como dijeron al principio del viaje, que ya es afinar con el tiempo. Y todo el rato siempre había alguien que se levantaba y hacía unos movimientos muy raros: flexiones de piernas agarrados al respaldo del asiento; estiramientos de los músculos y rotaciones de los pies; movimientos de cuello y manos… una especie de imitadores de Rudolf Nureyev o Maya Plisetskaya a los que sólo faltaba las mallas y el tutú. Eran ejercicios contra el Síndrome de la Clase Turista, que la gente ya está muy puesta en esto de la prevención. No sé si dará resultado, pero entretenido de ver, es un montón, mucho mejor que las pelis. 











Yo quise hacerlo también, pero Conchi me dijo que me estuviera quieta, que parecía mentira que tuviera la edad que tengo, y que un día nos iban a echar de cualquier sitio por culpa de mis tonterías. Así que vimos la tele de Delta, leímos, charlamos, nos amodorramos, volví a ir unas cuantas veces al lavabo de lujo, nos dieron una pizza vegetariana, miré por dónde íbamos en una pantallita muy mona, hice fotos para distraerme, nos volvieron a dar de comer unas cuantas veces más, y por fin llegamos a Atlanta, uno de los aeropuertos con más tráfico del país, lleno de gente que parece que vive allí. 

Después de subir y bajar por unas cuantas escaleras mecánicas, tuvimos que tomar una especie de metro para ir a la zona de recogida de equipajes ¡que funciona solo! No hay maquinista ni nada, lo lleva un ordenador y a mí me da no sé qué, pero es listísimo. En una de las paradas, una señora estaba en el andén “entro… no entro…” y se oyó una voz por megafonía: “se ruega que no obstruyan las puertas del tren”.  Sólo le faltó decir: “señora, ¡a ver si se decide de una vez! " Esto no lo tenemos en Málaga, hay que reconocerlo.


Ingredientes.

 Un solomillo de ternera limpio y sin cortar (este pesaba 1.700 grs.) 
 Lonchas de bacon ahumado.
 Mostaza a la antigua.
Aceite de oliva. 
1 Copa de brandy.
Sal.
Pimienta.

Sellamos el solomillo en una sartén con el fondo de aceite de oliva. Guardamos este aceite y salpimentamos.
Untamos el solomillo por la parte de arriba con la mostaza y lo envolvemos en tiras de bacon.
Lo colocamos en la bandeja del horno y lo rociamos con el aceite que usamos para el sellado.
Hornear a 180º durante 25 minutos aprox.















Sacarlo del horno, añadir la copa de brandy y flambearlo.













Subir el horno a 250º y hornear otros 15 minutos.













Dejar reposar unos minutos, lonchear y servir.


viernes, 21 de septiembre de 2012

Flores de sartén, para una pequeña guisadora feroz


La seguidora más joven de mi blog tiene ocho añitos y se llama Lucía, como la protagonista de aquella canción de Serrat - vuela esta canción para ti Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré...- que siempre me ha gustado, y sospecho que es la responsable de muchas Lucía en este país.

José Luis Maldonado, conocido como 'mi Pepe' en mi familia que ya es como suya desde hace más de veinte años, es su profe y siempre está hablando de sus alumnos, a los que llama cariñosamente 'mis pollitos' y los quiere como si los hubiera parido, o empollado en este caso. Me ha hablado tanto de la niña feroz, que desde el primer momento he querido conocerla y aunque lo hemos intentado un par de veces, no ha podido ser. A la tercera, será la vencida.

No se lo digas a nadie, Lucía, pero eres uno de sus alumnos favoritos. Fíjate lo que me escribió tu 'profe feroz' cuando le pedí que me hablara de ti para dedicarte esta entrada:



BIOPIC DE LUCÍA

Nombre: Lucía Durán Navarro.               
Edad: 8 años.
Curso: 4º de Primaria.
Nick: “La niña feroz o terrible”
Madre: Carmen Navarro
Hito: Follower más joven de GUISADORA DUNCAN
Le gusta leer y escribir historias, cocinar con su madre, jugar y le encanta el colegio.
Su asignatura preferida es Cono, pero la parte en Inglés y Lengua.
Es muy imaginativa y muy creativa. Siempre vive en su mundo de fantasía.
Es muy cariñosa y su ilusión es conocer algún día a Guisadora Duncan.
Su profe preferido soy yo, “El profe feroz” porque su cuento favorito es Caperucita Roja y un día contando yo el cuento cuando estábamos en segundo de primaria, terminé tergiversando el cuento y yo pasé a ser de lobo a maestro feroz y ella, en vez de ser caperucita, pasó a ser la niña feroz.

ANÉCDOTA GRACIOSA EN EL COLE

Como actividad para celebrar el Día de Andalucía, estaba organizado un concurso de recetas andaluzas... Ella, ni corta ni perezosa, tomó prestada una receta del blog (ella sabe que soy uno de los administradores, pero no le importó). Yo, para pincharla le pregunté:
-        Lucía... ¿De dóndes has cogido esa receta? No sé, pero me suena de algo...
-        “Es de una amiga mía que tiene un blog de cocina muy chuli”
Jajajaja, es genial!
Las magdalenas las ha preparado ella para su tía con su madre y seguramente me habrá guardado alguna para que me la coma en el recreo, porque cuando hace bizcocho, siempre me trae un trozo para que lo pruebe.
Definitivamente me tiene conquistado el corazón!






Y estas son las magdalenas de las que habla el profe feroz, que me mandó la foto al móvil por WhatsApp y me ha costado darle mil vueltas a la cabeza para arreglármelas y ponerlas aquí, pero lo he conseguido. Definitivamente, un profe te hace pensar.

Le pedí la receta de las magdalenas y me dijo que no, que eso no importaba. Pero Pepe, hombre, que tienen una pinta estupenda y esto es un blog de cocina, a ver si no cómo quedamos la niña y yo con estas magdalenas que están diciendo cómeme, sin dar una mísera explicación de cómo se hacen. En fin...

Por eso, he preparado estas flores de sartén, para mi niña Lucía que estoy deseando conocer. He pensado que te vengas una tarde y hagamos una receta con mi nieta Sofía, que ya es mi pequeña guisadora, todo sea que montemos El Club de las Pequeñas Guisadoras, ¿tú que dices?

Aquí os presento a Lucía, con el permiso de su mami, para que veáis lo guapa y graciosa que es, y la cara de lista que tiene. ¡Para comérsela!



Para hacer las flores de sartén, necesitas un molde especial que venden en ferreterías y grandes superficies y no las hagas sola, siempre con un adulto.
La masa es muy sencilla, y siguiendo unas cuantas normas, no hay problemas:

  • Hay que calentar el molde sumergido en el aceite, antes de sumergirlo en la masa, porque si no, no sale nada bien.
  • La temperatura del aceite, más bien alta.
  • Hay que sacudir el molde a los lados para que se suelte la masa y se acabe de freír.
  • No hace falta dar la vuelta a la masa.
  • Se hacen muy deprisa, así que más vale andarse lista para que no se quemen.
  • Es mejor no lavar el molde, sólo hay que secarlo muy bien al terminar con un paño o con papel de cocina. Si se oxida, luego se agarra la masa y es un desastre.
Ingredientes.
1 huevo.
1 cucharada de azúcar.
1/2 cucharadita de sal.
110 gr de harina.
1 dl de leche.
1 cucharada de aceite.
Azúcar glas para adornar.

Elaboración.

Poner todos los ingredientes en un cuenco grande y batir. Calentar el aceite con el molde dentro.



Sumergirlo en la masa, sólo hasta la mitad y llevarlo rápidamente a la sartén. Soltar la masa.


Escurrir en papel absorbente y colocar las flores en una fuente bonita. Espolvorear con azúcar glas cuando estén tibias o frías.



Espero que te guste, y haberme explicado bien. En todo caso, que te lo aclare el  maestro feroz que para eso está.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Mermelada de ciruelas imperiales, el campo y el Ratón Pérez




Los veranos en la finca de Alhaurín El Grande tenían su rutina. Bajábamos a la cocina a desayunar, te deslumbrabas con la luz que entraba por todos sitios y cuando te acostumbrabas, veías a todo el mundo sentado a la mesa, con los vasos de leche, las rebanadas de pan cateto con mantequilla y miel; mamá y Juanita la niñera.

El novio de Juanita era de Álora y venía a verla de vez en cuando a caballo, campo a través. A mí, esto de ver aparecer al novio de Juanita como si fuera un aguerrido  bandolero o algo así, me parecía de lo más exótico y glamuroso, yo creo que me emocionaba más que ella. A los siete años, todo te maravilla.

Después del desayuno, las dos niñas medianas teníamos que hacer deberes. Ahora que lo pienso, a los mayores nunca les vi hacerlos y los pequeños se quedaban con Juanita o vete tú a saber. El caso es que  mi madre nos sentaba en un poyete de piedra frente al porche de la casa, cerca de un nogal enorme y centenario que tenía un columpio al que ni le habían puesto una tabla de madera, de modo que a los dos minutos de balanceo sobre la soga desnuda, ya tenías el culo como el de un mandril. Ni aun así dejábamos de usarlo siempre que podíamos, a los siete años haces lo que sea divertido aunque estés incómoda.



Nos compraban los cuadernos Rubio, yo creo que ese hombre odiaba a los niños, siempre había un cuaderno Rubio para todo. Hacíamos caligrafía, eso que ya no se lleva, con plumín y palillero, que se lleva todavía menos, y mojábamos en un tintero de tinta Pelikan que olía muy bien. Practicábamos la letra redondilla, cursiva, inglesa…  y será por eso que no sé escribir más que con pluma estilográfica, los bolígrafos conmigo, van a su aire todos. También hacíamos ejercicios de cálculo de Rubio, cómo no. Y un dictado, que mamá elegía de cualquier lectura.

Alrededor de las once, ya estábamos listas y podíamos ir a la alberca a bañarnos. No era una piscina, era una alberca. Con su musgo, sus plantitas acuáticas, libélulas, esos insectos que tienen las patas largas y parece que caminan sobre el agua – zapateros, creo que se llaman –,  sus abejas y sus ranas. Era  muy entretenido perseguir a las ranas y cazar alguna de vez en cuando, que soltábamos luego. Por la noche, se vengaban armando una escandalera horrorosa junto con los grillos y el búho real que vivía en el nogal, un concierto de Crock-crock; Cri-cri y Uh-uh que a mí, contra todo pronóstico, siempre me ha gustado. 



 Teníamos toda la fruta al alcance de la mano, la alberca estaba en plena huerta. Uno de esos días, al morder una ciruela imperial, se me terminó de caer un diente de leche. Escupí el hueso y me tragué el diente, adiós al Ratón Pérez. Mamá dijo que como el Ratón Pérez era muy listo y yo le había dado todos los dientes que se me habían caído, seguro que me dejaba una moneda bajo la almohada, como siempre. 

 A la mañana siguiente, bajé a la cocina, me deslumbré con la luz como todos los días, allí estaba otra vez todo el mundo,  yo enseñaba muy contenta una moneda en mi mano, mamá sonreía y Enrique Montoya cantaba en la radio Esperanza… Esperanza… sólo sabes bailar cha-cha-chá, ay qué pena por Dios, esa muchacha tan graciosa pero que no era buena, porque no tenía corazón. Menos mal que ritmo sí parece que tenía.


Ingredientes.
Ciruelas imperiales.
El mismo peso de fruta limpia, de azúcar normal.
1 vaina de vainilla.
1 palo de canela.

Elaboración.
Lavar las ciruelas, deshuesarlas y pesarlas. Partirlas por la mitad.
Preparar el mismo peso de azúcar que de fruta.
En el recipiente en que se van a hacer, colocar capas alternas de azúcar y ciruelas, empezando y acabando siempre con azúcar.
Dejar reposar en el frigo una noche entera o un día, da lo mismo.
Llevar a fuego medio, añadiendo la vaina de vainilla abierta y la canela. Remover a menudo.
En 15 minutos aproximadamente, estará lista. Lo sabremos, porque el echar una gota en un plato de loza o cristal, resbalará muy lentamente.
Triturar ligeramente y llenar los tarros esterilizados en caliente. Enfriar boca abajo.




domingo, 26 de agosto de 2012

Pollo a la cerveza y la extraña desaparición en el campo.


En las vacaciones de este año en El Puerto de Santa María, hemos visto que el mirlo que vive en el hibiscus del jardín, tiene una compañera. Han atrapado al soltero de oro del entorno. Por las mañanas temprano, sale a darse una vueltecita, nos mira mientras desayunamos y aprovecha para hacerlo él también, tiene mucha destreza sacando lombrices y cada vez se toma más confianzas con nosotros. Dice Mari Carmen que vamos a tener que cobrarle alquiler, o que por lo menos pague la mitad del IBI, que están los tiempos complicados.

Mi Manuel, que silba como los ángeles o mejor dicho, como un canario flauta, habla con el mirlo todas las mañanas. Y el mirlo le contesta. Dicen que San Francisco de Asís hablaba con los animales, pues mi Manuel habla con un mirlo. Todo será que el mirlo, cuando vuelva al nido, le cuente a la mirlo: ¿Te puedes creer que acabo de hablar en otro idioma con alguien en el jardín?












Una tarde vino Maite a vernos. Es amiga de Mari Carmen y ahora, también nuestra. Con ella nos reímos hasta las lágrimas, porque es encantadora, graciosa y divertidísima. Pero le dan miedo los pájaros y las aves en general y cuando vio al mirlo que se acercaba dando saltitos, empezó a rebullirse en la silla.

- Es que a mí, me dan miedo los pájaros, dijo con una risita nerviosa.
- Eso le ha pasado de toda la vida, puntualizó Mari Carmen sin inmutarse.
- ¡Cuéntale a Maricruz lo del pollo del campo, Mari Carmen!, saltó Maite con la carcajada ya asomando a los ojos y los labios.

Resulta que estaban pasando unos días con sus familias,  en el campo de unos amigos, y mientras compartían un rato de charla en el porche, vieron acercarse a una gallina con todos sus pollitos detrás. A Maite le entró el pánico y Mari Carmen, que es muy resolutiva, le dijo:

- Tú no te preocupes, que ahora mismo les tiro una piedra y los ahuyento. Dicho y hecho: cogió una piedra del suelo y la lanzó con tan mala fortuna, que le dio en la cabeza a uno de los pollitos, que cayó fulminado al instante. Debió ser algo así como ¡¡CLONCK - PLOFF!!, y el pollo hacia atrás patas para arriba. Muerto. De un chinazo. Mari Carmen jura y perjura que ella tiene muy mala puntería, pero aquel día fue como lo de David y Goliath, solo que al revés, qué vida más injusta.

Tuvieron que llevarse el cuerpo del delito y enterrarlo bajo un árbol lejos de allí, porque la guardesa, según ellas dos, seguro que tenía los pollos contados; se daba cuenta de si alguien había tronchado una ramita de las plantas para llevarse un esqueje... Todavía estará dando vueltas a la extraña desaparición del pollito un día de Primavera de hace no sé cuántos años.




Ingredientes.
1 pollo de campo, en cuartos.
1/2 litro de cerveza.
1 cabeza de ajos.
Aceite de oliva.
Pimienta negra recién molida.
Sal.

Elaboración.
Como el pollo era de campo, lo hice en la olla super-rápida, pero si es un pollo normal, mejor hacerlo en cazuela porque se va a deshacer.
Golpear los ajos sin pelarlos. Dorarlos en la olla en un fondo de aceite de oliva. Reservar.
Salpimentar el pollo.
En el mismo aceite, dorar los trozos de pollo, primero con la piel tocando el fondo y cuando estén bien dorados, dar la vuelta.
Volver a introducir los ajos y añadir la cerveza.
Poner la válvula de la olla en la máxima presión y cocer durante 20 minutos.
Cuando haya perdido toda la presión, abrir.
Emplatar y servir.

Se puede hacer en una olla o cazuela normal, sólo hay que vigilar que quede tierno sin deshacerse y controlar que no se quede sin líquido.













viernes, 24 de agosto de 2012

Ensalada de langostinos, piña y frutos secos; las reencarnaciones y elkarma.


Mi amiga Yolanda  fue de jovencita a un viaje espiritual al Templo del Sol en el Machu Picchu y aparte de que casi se muere del soroche por culpa de subir demasiado deprisa, volvió vegetariana y desde entonces, intenta convencerme de las bondades de no comer productos animales, es como si hubiera hecho una promesa de proselitismo conmigo, lo que pasa es que yo no me dejo.

Más tarde fue a la India, a pasar una temporada en un Ashram, se afeitó la cabeza mientras estuvo allí, aprendió a comer todavía menos y se dedicó a despertar la conciencia - que la tiene dormida - para ver si recuerda sus reencarnaciones anteriores. Esto ya es para nota, a mí me parece muy difícil. Y por otra parte, más difícil todavía lo de rectificar errores anteriores si no sabes cuáles han sido. Ahora, bonita, vas a pagar por algo que has hecho en otra vida, de la que no te acuerdas y por lo tanto no sabes de qué va el asunto; de lo contrario, te vas a reencarnar en cucaracha más o menos. Eso no está ni medio bien.



Si me dieran a elegir, me gustaría reencarnarme en tortuga. Despacito a todas partes, se acabaron las prisas, con una casa en propiedad sin pagar hipoteca, nadando a ratos y tomando el sol sin tener que hacer dieta bikini nunca más porque nadie reprocha a una tortuga sus dimensiones, y... ahí me las den todas, que tengo caparazón. Yolanda se ríe y a las dos nos sube el karma.

Porque lo que más ocupa la vida de mi amiga Yolanda es aumentar su karma, dice que no quiere reencarnarse en un animal o en un vegetal porque son cuerpos inferiores. De las piedras, ya no quiere ni oír, ni hablar. Y como su próxima reencarnación dependerá de cómo se porte en ésta, pues ahí anda evolucionando su yo y haciendo todo lo posible para subir su karma: practica yoga; es generosa; se priva de lo que congestiona los sentidos; da rienda suelta a su alegría interior y dice que lo que más le cuesta es devolver bien por mal y yo le digo que el día que lo consiga, pasa directamente al Nirvana que es lo único que le falta, porque mi amiga Yolanda es buena desde que nació.

Ser vegetariana le ha venido muy bien para privarse de todo lo que congestiona los sentidos. Sólo verduras, no bebe alcohol, café, ni té. Tuvo una época que se empeñó en que tomaba suficiente líquido con la ingesta de verduras hasta que un verano le dio un golpe de calor con deshidratación incluida. En urgencias le dieron la bronca por la dieta. Ahora toma infusiones y tiene mejor cutis.



Esta ensalada, sin langostinos y sin huevo duro, la hice para Yolanda uno de los muchos días que viene a casa.

Ingredientes. Las cantidades son al gusto.

Ensalada de brotes tiernos.
Langostinos crudos.
Pipas de calabaza sin tostar.
Nueces peladas y troceadas.
Piña en su jugo troceada.
2 huevos cocidos.
Sal.
Vinagre de frambuesa.
Aceite de oliva virgen extra.

Elaboración.
Cocer los langostinos en agua hirviendo y sal. Cuando rompa el hervor de nuevo, sacarlos y reservar. Pelarlos.
Colocar la ensalada en la fuente de servir y disponer los langostinos enteros por encima.
A continuación las pipas, las nueces, la piña y los huevos cocidos.
Salar y regar con el vinagre. Remover bien.
Por último, añadir el aceite y remover de nuevo.
Servir.





lunes, 13 de agosto de 2012

CERRADO POR VACACIONES

Estimados Followers:
Acabo de observar las indicaciones que me ha sugerido GUIDSADORA DUNCAN en el Facebook, y siguiéndo sus órdenes os comunico que este Blog estará cerrado temporalmente hasta el 25 de agosto.
Me he puesto en contacto con ella y me ha dicho que está reponiéndo fuerzas para la nueva temporada y que se encuentra muy ilusionada porque va a reincorporarse con un montón de recetas nuevas.
Desde aquí le deseamos una feliz vacaciones y que disfrute de sus largos paseos por las playas de El Puerto de Santa María.