No tengo yo muy claro si en Málaga somos barrocos, imaginativos, puntillosos y especiales, o es que tenemos tendencia a la guasa. El caso es que pedimos el café de ocho maneras básicas: nube, sombra, corto, semi- corto, mitad, semi-largo, largo y solo. A ver si lo sé explicar.
La nube, es muy poco café, y el resto de leche. Un añadido es, pero no me ponga toda la leche caliente, me pone también un poco de leche fría. Esto le da más emoción, si cabe.
El sombra, es un poco más de café y el resto de leche, con la misma puntualización acerca de la leche fría y caliente.
El corto, lleva un poco más de café y de nuevo el jaleo de la leche fría y caliente.
El semi-corto, ya lleva más café, pero no llega al siguiente que es...
El mitad. El café con leche del resto del país, que ni por esas lo pedimos en condiciones.
El semi-largo, tiene más de café que de leche.
El largo, también se llama cortado, porque se corta con un chorrito de leche.
El solo, es un café-café. No lleva leche, de modo que los camareros no pueden darse el gustazo de terminar de llenar el vaso hasta el borde con la leche, como hacen con los demás tipos de café. Tienen un arte que no veas, llegan hasta el borde mismo aunque le digas nonono, ya vale por favor. Ellos no, ellos siguen hasta que colman el vaso. Y es curioso paran justo al filo, no se derrama ni una gota, a quien se le derrama el café es a ti cuando pones el azúcar. Da un coraje...
También está el solo americano, que es un solo al que le añaden más agua y así no está tan fuerte.
Por último, el No me lo ponga, que yo creo que se lo inventó alguien harto de esperar al camarero, porque los hay desidiosos y te ningunean por mucho que alces el brazo, con lo que al final ya te da lo mismo.
Pero los camareros también tienen su momento-venganza, y te interrogan a su vez: el café ¿En vaso o en taza? Si es en taza, ¿En taza pequeña o grande? Si las negociaciones llegan a buen puerto, cuando empiezas a desayunar, es la hora del aperitivo.
Este gráfico lo he bajado de la red, para que os hagáis una idea.
Marisa, Rosa, Conchi y yo, salimos una vez por semana a desayunar y nos tomamos la cosa con calma, la mayoría de las veces volvemos al filo de la una de la tarde. Hemos inventado el slow breakfast, y me temo, que también hemos inventado una manera nueva de pedir el té, como si no hubiera ya bastante con lo de los cafés.
Marisa siempre pide un té inglés, que según ella, es un té hecho en agua, con leche en una jarrita aparte, pero ella no da explicaciones, pide su té inglés y luego el camarero que averigüe, que una vez uno dijo muy azorado bueno, teníamos Earl Gray, pero se nos ha terminado... Entonces, va Conchi y pide un té americano, que es un té hecho en leche y según Marisa, se llama así. Es cuando los camareros entran en estado catatónico, nos miran fijamente, no dicen ni mu y tenemos todos un ratito de meditación.
Hace unos pocas semanas, una pobre camarera se hizo un relío tremendo y no dio una. Terminamos con tres jarritas de leche, dos tés hechos en agua que cambió por otros dos hechos en leche, Marisa diciendo a Conchi que era ella la que equivocaba a la camarera y Rosa y yo, llorando de risa, mientras Conchi juraba y perjuraba que era Marisa la que lo decía mal.
Yo siempre me quedo con las ganas de pedir magdalenas, que es lo que me gusta desayunar cuando salgo fuera, pero no lo hago porque no me gusta echar más leña al fuego. Después de todo, ya me las hago yo cuando me apetecen. Estas son las que hago de siempre, son livianas y esponjosas.
Ingredientes.
4 huevos.
180 gr de mantequilla.
180 gr de azúcar.
180 gr de harina.
1 cucharadita de levadura Royal.
La ralladura de un limón.
Elaboración.
Batir la mantequilla con el azúcar y la ralladura de limón, hasta que blanquee y esté suave.
Incorporar un huevo y batir. Cuando esté bien integrado, el segundo. Hacerlo así con los cuatro huevos.
Por último, la harina mezclada con la levadura y pasada por un tamiz. No echarla de golpe, hacerlo en 3 ó 4 veces, batiendo muy bien.
Llenar los moldes y entrar al horno precalentado a 200º los primeros 5 minutos, y bajarlo a 180º los 10 ó 15 minutos restantes.
Dejarlas un poco más si no se han cocido del todo, esto depende de cada horno.

