Yo, que soy tradicional pero menos, hago medallones de solomillo de cerdo ibérico a la plancha, ya no hago patatas puente nuevo sino que las hago al horno al estilo de Jamie Oliver con tomillo y todo lo demás. El resto, lo sigo haciendo a la manera tradicional de los Parrondo, o sea, lo del alioli, los buñuelos y los huesos.
Tengo que confesar que también procuro poner un entrante diferente todos los años, para dar un poco de variedad al asunto, la rama supertradicional de la familia no me lo va a perdonar nunca, pero es que yo soy así y los tiempos cambian. Cada vez tenemos más confusión con la fiesta de Todos los Santos, que antes se representaba en los teatros Don Juan Tenorio y ahora va toda Málaga disfrazada como si estuviéramos en Carnavales con esto de Halloween, que se celebró justo el día antes.
Íbamos Conchi y yo de camino a un italiano donde habíamos quedado para cenar con Pepe Maldonado cuando vi un grupo de chicas vestidas como híbridos de bruja-conejita de Playboy míra qué monas, una despedida de soltera, ¿no? dije yo entusiasmada qué despedida de soltera Maricruz, que van disfrazadas porque es Halloween, mujer aclaró Conchi que está más al loro que yo en estas cuestiones. Pues era verdad, había gente con disfraces graciosísimos, a mí es que me gustan las cosas nuevas, para qué lo voy a negar.
Y cuando llegamos al italiano, estaban todos los empleados disfrazados de fantasmas, zombis y seres terroríficos. Nos recibió uno en la puerta con un disfraz de muerte, con su guadaña y todo, que hablaba muy bajito y no me enteraba yo de nada de lo que decía, que yo entiendo que la muerte susurra pero es que no había manera de entenderlo. Mientras nos llevaba a nuestra mesa, se acercó por detrás y me dió un susto de muerte, nunca mejor dicho, pero me hizo tanta gracia que le dije a Conchi que me hiciera una foto, y aquí está.
La calidad de la foto no es para que nos den el premio del World Press Photo, pero entre que estaba muy oscuro y Conchi que no podía más de la risa, así he salido que no parezco yo, que en realidad soy mucho más mona.
Pepe se estaba retrasando, así que le dije al de la guadaña que cuando viera entrar a uno con gafas que venía solo, que le diera un buen susto para que aprendiera a no hacer esperar a las amigas. Y de repente apareció Pepe tan tranquilo junto a nuestra mesa, entró justo cuando el de la puerta estaba entretenido en asustar a otros, Pepe siempre tiene suerte, ya he contado yo que nunca se encuentra la verja de la entrada abierta cuando viene a casa, él llama directamente a la puerta.
Este año el entrante ha sido el ajo colorao, que es una especie de gazpacho que se hace en la Axarquía malagueña y está muy bueno. No detallo las cantidades, porque depende de cuántos sean para comer. Lo único importante, es que la proporción de bacalao debe ser el doble que de pan.
Ingredientes.
Bacalao en lomos desalado. Doble cantidad que de pan.
Pan del día anterior, mejor si es cateto.
1 ó 2 guindillas.
2 dientes de ajo.
El zumo de medio limón.
1 cucharada generosa de pimentón dulce de buena calidad.
Aceite de oliva.
Aceitunas verdes aliñadas.
2 huevos cocidos.
Agua.
Elaboración.
Una vez desalado el bacalao de la manera usual, ponerlo en una cazuela cubierto de agua con las dos guindillas, y calentar a fuego suave hasta que blanquee y sin que hierva el agua. Apartar y reservar el agua. Retirar la guindilla.
En ese agua, poner a remojo el pan desmenuzado.
Mientras, majar en el mortero los ajos, añadiendo el zumo de limón y el pimentón.
Pasar por la batidora el majado de los ajos, el pan ligeramente escurrido, un chorro de aciete de oliva y tres cuartas partes del bacalao. Hacer una pasta que tendrá la consistencia de un gazpacho.
Rectificar de sal.
Servir acompañado de los huevos cocidos troceados, el bacalao en escamas y las aceitunas.
