domingo, 4 de noviembre de 2012

Andreítos y Don Juan Tenorio


Celebrar el Día de Todos los Santos, sigue siendo una tradición en mi familia. El menú básico se mantiene como ya conté  Aquí pero me gusta cambiar el entrante cada año, original que es una. Este año he preparado "Andreítos" que son como los Andresitos famosos de Samoa en Málaga y la receta la tenéis Aquí, el blog de una malagueña salerosa donde las haya de la que tengo el placer de ser amiga. Los llamo 'Andreítos' porque les falta el jamón cocido para ser los verdaderos, de modo que también le quito una letra al nombre y se quedan en Andreítos, original que sigue siendo una.

Antes de Halloween,  representaban El Don Juan Tenorio de Zorrilla, y todos recitábamos aquéllo de ¿no es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla... Pues no es verdad, porque el texto original dice ¿no es cierto, ángel de amor...? lo de ¿No es verdad...? aparece en la tercera estrofa, que me acuerdo yo muy bien.



Don Juan Tenorio es un dramón decimonónico en verso, que se desarrolla siempre de noche, con espíritus que se materializan y hablan del Infierno - que éso si que da miedo y no una calabaza con una vela dentro -,  y donde muere hasta el apuntador. Don Juan Tenorio y Don Luís Mejía hacen una apuesta para demostrar cuál de los dos es capaz de meterse en más problemas con la justicia y más mujeres conquistan o burlan. Se dan de plazo un año y cuando se encuentran en Sevilla por Carnavales, resulta que gana Don Juan. Don Luís se enfada y le dice que menos lobos,  que le falta seducir a una novicia a punto de profesar, y entonces Don Juan le dice que sube la apuesta.También seducirá a Doña Ana de Pantoja, la prometida de Mejía. La cosa se pone interesante.

Don Gonzalo, el padre de Doña Inés, la novicia en cuestión y que por cosas del destino, habían apalabrado su boda con Don Juan,  está presente y con antifaz cuando el reencuentro en la hostería del El Laurel. Se enfada con santa ira como es natural. Don Diego, el padre de Don Juan también está allí  con antifaz, se enfada mucho más, pone a su hijo como a hoja de perejil y reniega de él, como está mandado. Un mal rollo espantoso.


Esa misma noche, Don Juan seduce a la Pantoja, secuestra a Doña Inés que se desmaya de la impresión y se la lleva a su quinta. Allí, cuando se recupera, le declara su amor con el famoso monólogo del sofá, que es larguísimo y precioso, todo en redondillas. Llega Don Gonzalo buscando a su hija, Don Juan lo mata y también mata a Don Luis que ha llegado antes con un cabreo del quince porque se ha enterado de lo de la Pantoja, - nada que ver con la del Cachuli y el Paquirrín - . Tiene que salir huyendo. Normal.


A los cinco años vuelve, y resulta que se ha muerto todo el mundo: el padre de Don Juan, y hasta Doña Inés, que es una sorpresa porque no sabíamos que estuviera enferma ni nada y además no dicen de qué murió, que siempre es una lata no enterarse de todo con detalle. Don Diego ha mandado hacer sobre el palacio familiar un panteón con las estatuas de todos ellos en mármol y allí se encuentra Don Juan con los dos únicos amigos que siguen con vida: el capitán Centellas y Don Rafael de Avellaneda. Los invita a cenar y, como el que nace lechón muere cochino, fiel a su fanfarronería, también invita al Comendador - el convidado de piedra -  que ya sabemos todos que está muerto porque lo mató él mismo cinco años atrás, lo que pasa es que con tantas muertes, ya perdemos la cuenta.



Durante la cena, se empiezan a oír golpes en la puerta de la casa, luego en la escalera - esa aldabada postrera ha sonado en la escalera -  y por último, en la puerta de la sala. Entra el Comendador y Centellas y Avellaneda se desmayan, un recurso al que recurre Zorrilla cada vez que no sabe cómo solucionar una escena: todos a dormir. El Comendador habla con Don Juan, y le dice que al día siguiente morirá; también aparece Doña Inés, que le habla del amor y le recuerda  que se salvarán juntos o se condenarán juntos y acto seguido, se van. Se despiertan los desmayados, discuten porque culpan al otro de haber preparado una broma de mal gusto, se retan en duelo y Centellas mata a Don Juan.











Aparecen otra vez El Comendador y Doña Inés-del-alma-mía-luz-de-donde-el-sol-la-toma, y cuando parece que Don Gonzalo se lleva el alma de Don Juan al Infierno, el amor de Doña Inés puede más, y Don Juan aprovecha el último grano del reloj de su vida y se arrepiente de todo. Se salvan los dos, qué bonito. Para quitarnos el susto, nos íbamos a comer, y de postre, los huesos de santo y los buñuelos.



Ingredientes. No doy cantidades.
Pan blanco para enrollar o pan de molde sin corteza.
Yemas de espárragos blancos.
Salsa mayonesa. Esta es casera.

Colocar el pan entre dos hojas de papel encerado o papel film. Estirarlo con el rodillo.
Escurrir las yemas de espárragos y secarlas con mucho cuidado entre dos láminas de papel absorbente.
Untar el pan estirado con una fina capa de mayonesa. Partirlo por la mitad a lo largo.
Colocar una yema de espárrago en un extremo del pan y envolverla. Cortar el pan sobrante.
Disponer todos los rollitos en la bandeja de presentación y adornar con un cordón de mayonesa.









14 comentarios:

  1. Es verdad Ángel de amor,
    que esta Guisadora mía,
    quita el hipo con alegría
    y escribe mucho mejor???...

    Besitos.

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    1. Esta aura de simpatía,
      que derramas cada día,
      en este blog guisandero,
      ¿no es verdad, mi buen ROMERO,
      que es para mí lo mejor?

      Besitos,guapo.


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    2. Vivo sin vivir en mí,
      y tan alta vida espero,
      que muero porque no muero...

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    1. Hola guapas! Vengo de vuestro blog, me gusta :)
      Besitos.

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  3. Jajaja... cierto mi bella dama en todo. Eres única con cada entrada. Esos andreitos pintan muy ricos.
    Besotes

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    1. jajajaja! Gracias Kesito, tú si que eres única :)
      Vendrás a los dulces navideños, no?
      Muchos besitos

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  4. ¡¡¡¡ Me ha encantado !!!!! Voy a releerla una vez más, con calma, con atención.... eres única, digna de mi más sincera admiración y con todo mi cariño debo darte las gracias una vez más...
    Y yo me preguntaba hace unos dias....me equivocaría y llamarian al cliente en Samoa "andreito"....ya creía que la hija de Miguel, Mª Carmen, me contó mal la historia.....
    Un fuerte abrazo.

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    1. Toñi, ya has visto que lo de "Andreíto" es un invento mío... los andresitos de verdad, los de Samoa, son los que tú haces.
      Muchos besitos, guapetona!!!

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  5. Genial, genial me lo he pasado bomba y el rollito divino...

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  6. Me encantò el post,la receta es fàcilisima y eso me gusta ,ya que estar tanto tiempo en la cocina no es que me agrade tanto.Optima receta.Teresa J.

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    1. Gracias Teresa! Si es que no hace falta pasar mucho tiempo en la cocina, a veces lo más simple es apetitoso... :)
      Besitos

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  7. ¡¡Que ricos!!, tienen un aspecto excepcional, me encantan los espárragos y la mahonesa me vuelve loca. Este bocado en mi caso triunfa sin duda...
    Un beso

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