sábado, 30 de abril de 2011

Fideos tostados con berberechos

Supongo que os habrá pasado más de una vez que viene alguien a casa inesperadamente, o que llega la hora de la cena y no tenéis nada preparado y pocas ganas de estar mucho tiempo en la cocina. Esta receta os salvará. Es rápida, sencilla y no se mancha casi nada. Es de esas pocas cosas que no necesita el universal y versátil sofrito de tomate, pimiento, ajo y cebolla del que tanto nos gusta echar mano por estas latitudes.


Ingredientes

200 gr de fideos cabello de ángel.

1 lata de berberechos de buen tamaño.

2 ó 3 dientes de ajo.

1 guindilla seca o cayena.

Alioli.

Aceite de oliva.

Sal.


Elaboración


Freír en una cazuela los dientes de ajo sin pelar y dados un golpe, junto con la guindilla.
Cuando los ajos tomen color, retirar la guindilla, añadir los fideos y freir hasta que estén dorados. Poner atención en este punto porque se tuestan rápidamente.
Los ajos pueden seguir dentro, porque al estar dados un golpe, no se queman, siempre y cuando no esté el fuego arrebatado, que tampoco hay necesidad.
Volcar el líquido de los berberechos que habremos completado con agua hasta llegar a una vez y media más que el volumen de la lata. Salar.
En cuanto tome temperatura, incorporar los berberechos que habremos reservado.
Cocer el compuesto hasta que los fideos estén cocidos pero al dente y el caldo casi consumido, aunque esto va en gustos. Hay quien los prefiere un poco más caldosos y quien los deja casi secos.
Respecto al pique, si queréis que se note más, con abrir la guindilla y dejar las semillas flotando por ahí, será suficiente. Eso pica, pero bien.
Servir calientes, acompañados de un alioli. En realidad, yo hago mahonesa con ajo que me resulta más fácil, no os voy a engañar.
Hacedlo, que está buenísimo.

viernes, 29 de abril de 2011

Cabrillas a la diabla

Llovió tanto esta Semana Santa, que nos dió tiempo a guisotear a placer, al mal tiempo buena cara. Lo malo es que después nos comemos todo y ya tenemos el verano llamando a la puerta, a ver cómo nos quitamos estas alegrías de vivir que se pegan como plastilina por todo el cuerpo, ay.
Compramos 2,5 kg de cabrillas. Sí, en serio ... es que venían ya precocidas y congeladas en la bolsa, así que era los dos kilos y medio o ninguna. Pues fueron todas, claro. Y nos dijimos "Uhmm las que sobren, las congelamos", en un alarde de autoengaño digno de una de mis sesiones de psicoterapia. Ser psicóloga, eso es lo que tiene, que ya te sabes los trucos y no te pasas ni una.
Y allí que nos pusimos Maricarmen y yo con las cabrillas. Cuando ya estaban cociendo en la salsa, dijo Maricarmen que le parecía que no tenían suficientes especias y buscamos en la despensa a ver si teníamos más. Las encontramos, y no contentas con eso, en vez de majarlas en el mortero, las pulverizamos en la Thermomix, es una de esas veces en las que no debería yo tener esas ideas ni mucho menos, decirla en voz alta. Cuando las probamos, pensamos que nos íbamos a morir del ardor, sentíamos los labios como si fuéramos de un coro de Soul cantando "Only Youuuu" ¡qué barbaridad! Y como somos tozudas, seguimos metiendo mano y probando, probando, nos enganchamos. Como os lo cuento: cada vez nos gustaban más y yo creo que hasta nos dió un subidón, venga a comer cabrillas y venga a reir y como cada vez nos gustaban más, vuelta a comer y vuelta a reir.
Desde entonces, mi Manuel tiene a mano el teléfono de Proyecto Hombre, por si se vuelve a repetir.


Ingredientes

2,5 kg de cabrillas precocidas.

1 kg de tomate triturado enlatado.

60 gr (sí ¡todo eso!) de especias para caracoles. Básicamente: cominos, cilanto, pimienta negra en grano y cayena.

1/2 kg de cebolla troceada.

5 ó 6 dientes de ajos, enteros y pelados.

Pimentón dulce.

Aceite de oliva.

Azúcar.

Sal.

Y una cazuela del tamaño de una plaza de toros.


Elaboración

Descongelar y enjuagar las cabrillas. Algunos fabricantes indican que se cuezan unos minutos y se tire el agua, antes de incorporarlas a la salsa. Estas ya estaban listas.

Pochar la cebolla y los ajos en aceite de oliva y añadir el tomate. Incorporar una o dos cucharadas de azúcar para quitarle la acidez, una cucharada sopera de pimentón y sal al gusto.

A continuación, las especias majadas en el mortero. Si queréis que piquen de verdad, entonces hacéis lo que nosotras: unas cuantas más, hasta llegar a los 60 gr bien trituradas, y que sea lo que Dios quiera.

Poner ahora las cabrillas y dejar hacer todo junto entre 10 y 15 minutos.

Servir calientes.





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martes, 26 de abril de 2011

Salmón marinado

Ha llovido tanto esta Semana Santa, que casi nos salen escamas ¡qué barbaridad! Ni procesiones, ni salidas a comer fuera, ni paseítos por la playa ni por ningún sitio: en casita, que tampoco se está tan mal.
Nos refugiamos en la cocina, y ya que estábamos allí, nos dedicamos a una de nuestras aficiones favoritas, el guisoteo. Entre tromba y tromba de agua, nos armamos de valor, subimos al coche y fuimos a comprar víveres por si la cosa no mejoraba. Este salmón marinado es una de las consecuencias de estas vacaciones pasadas por agua, viento, relámpagos, truenos y hasta centellas.
La receta es de una amiga mía que es noruega. Me la pasó hace ya muchos años, cuando no se conocía por estos lares lo de marinar salmones ni nada. Tuvo un éxito inmediato y la opinión de familiares y amigos como buena guisadora mejoró mucho, pero la verdad es que es facilísima y de esta preparación pueden salir muchos platos diferentes. Cuestión de echarle imaginación y ganas.


Ingredientes

Un salmón de 2 kg aproximadamente.

6 cucharadas soperas de sal.

4 cucharadas soperas de azúcar.

2 cucharadas soperas de pimienta blanca molida. La cantidad, va en gustos, pero es mejor no pasarse porque puede acabar con el sabor del salmón.

4 cucharadas soperas de eneldo picado. También se puede poner eneldo fresco, ahora se encuentra con mucha facilidad.


Elaboración

Pedir al pescadero que quite la cabeza y la espina central del salmón y que separe totalmente los lomos. Si pregunta que si queréis la espina para un caldo, decid que no, es demasiado grasienta y no da buen sabor. Creedme, lo he probado y no me gusta nada, nada, puagggg. Hay muchos pescados para eso.

En un cuenco, hacer la marinada con la sal, el azúcar, la pimienta y el eneldo.

A continuación, hay que desespinar el salmón. Las espinas del vientre están dentro de una piel blanca muy consistente, así que mejor se quita todo con una puntilla, no se tarda nada.

El resto de las espinas, se quitan fácilmente con unas pinzas de depilar que tendremos exclusivamente para eso en la cocina, no es cuestión de andar usando los mismos instrumentos para todo.

Colocar uno de los lomos en una bandeja y cubrir del todo con la marinada, tapar con el otro lomo y envolver en papel film. Ahora ponemos otra bandeja encima y lo entramos al frigo.

Hay que prensarlo, pero no hay problema: te lías a poner sobre la bandeja todas las latas, bricks y cosas de peso que tengas por allí y listo. Como yo soy muy bien mandada, para prensar en condiciones ponía lo que pesaba más en casa: la caja de herramientas de Manuel. Total, no la usa casi nunca, no le echaba de menos y cuando acababa todo, tenía las herramientas más fresquitas del barrio. Hasta que me di cuenta de que con lo que tenía dentro del frigo podía hacer el apaño. La caja de herramientas se siente sola desde entonces...

Dejar tres días. La receta original dice que hay que dar la vuelta al salmón cada 12 horas, de modo que allí estaba yo mañana y noche sacando todo, llenándome del líquido que suelta y volviendo a acomodar el asunto, uffff. Un día me liberé de esta esclavitud y no le hice ni caso hasta que pasaron los tres días. ¡Pues no había diferencia! Sabe exactamente igual. No se toca, que no pasa nada.

Retirar del frigo, limpiar la marinada con el canto del cuchillo y cortar el salmón en lonchas muy finas. Emplatar.

Está buenísimo servido sobre tostaditas untadas de paté y con una guarnición de cebolla fresca muy picadita, huevo cocido también muy picado y alcaparras. Pero con unas gotas de limón, está divino.





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sábado, 16 de abril de 2011

Torrijas, torrijas, torrijas!!!


Decir Semana Santa y salir pitando para hacer torrijas, es todo uno. Lo mismo sucede en Navidades, que nos liamos a hacer pestiños como si en vez de acabarse el año, fuera el fin del mundo. Son esas cosas que hacemos en grandes cantidades, ya que nos ponemos, pues que no falte y la excusa perfecta es para las visitas, como si el resto del año no viniera nadie...

En consecuencia, en estas fechas comemos torrijas (pasa lo mismo con los pestiños) apenas traspasas el umbral de las casas de familiares y amigos, que terminamos de torrijas hasta las trancas!! Creo que es por eso que sólo las hacemos una vez al año.

Mi madre las hacía divinas, yo las hacía con ella, y esta es su receta, va por ti mamá.

No pongo cantidades, es cuestión de gustos.


Ingredientes

Pan atrasado. En casa las hacíamos con pan de viena, esto también va en gustos.

Leche. En cantidad suficiente para que las torrijas se empapen bien.

Azúcar.

Canela en rama.

Canela molida.

Piel de limón.

La piel de una naranja rallada.

Huevos.

Aceite de oliva.


Elaboración


Cortar el pan en rebanadas de 3 cm. de grosor. Y diréis ¿a qué viene tanta exactitud? Pues porque nos gustan gruesas y muy empapadas, así que las he medido y todo, que me gusta explicarlo todo lo mejor posible. Colocarlas en bandejas hondas.

Calentar la leche con el azúcar, un palo de canela y piel de limón, hasta que se mezclen bien los ingredientes y los sabores. Dicho en términos actuales, infusionar.

Retirar la canela y el limón y verter la leche sobre el pan. Caliente o templada, da lo mismo.

Ir dando vueltas al pan para que absorba el líquido por todas partes.

Batir los huevos y rallar la piel de la naranja sobre ellos.

Rebozar el pan por el huevo batido y freir en abundante aceite de oliva caliente. Antes, freir en ese aceite un tocito de piel de limón, para quitarle acidez.

Colocar las torrijas sobre papel de cocina para eliminar el aceite sobrante y antes de que se enfríen, espolvorear con azúcar mezclado con canela molida.
Nota. Mi madre las hacía también de vino dulce de Málaga, de vino tinto y hasta de café con leche!! Todas estaban buenísimas.

viernes, 15 de abril de 2011

Mini-tortillas de patatas al horno

Harta ya de estar harta, como dice la canción, de tener que andar troceando las tortillas de patatas cuando hago una comida estilo buffet, que hay que ponerle los palillitos de dientes y siempre hay más de un torpe que lo coge mal y se le caen trozos de tortilla al suelo o, lo que es peor, sobre el plato de otro... me puse a bichear por Internet a ver qué se cocía por ahí acerca de nuevos modos de tortilla de patatas que se pudieran comer con un mínimo de aseo y dignidad. Y como el que busca encuentra, vi cantidad de recetas de estas tortillas mini: en moldes de magdalenas, horneadas en cortapastas, en moldes de flan... así como variaciones en los ingredientes: con ajo deshidratado y perejil, con calabacín, con cebolla, sin cebolla... Y esto fue lo que hice yo.
Ingredientes

1 kg. de patatas para freir. De 4 a 6 huevos, dependiendo de si queremos la tortilla más o menos jugosa. Yo le puse 6, me gustan jugositas. Perejil picado. Aceite de oliva. Sal.
Elaboración

Pelar y cortar las patatas a lascas, esto se conoce en casa con el nombre de como para tortilla. Hay quien hace cubitos pequeños con las patatas, yo no sé manejarlos bien. De modo que cuando pregunto "¿Cómo queréis las patatas fritas?" y me contestan Como para tortilla, ya sé yo cómo va la cosa, no importa si son para tortilla o de acompañamiento.

Freir las patatas en aceite de oliva a fuego suave, queremos que se cuezan en el aceite, no que se tuesten. Dicho en términos modernos, casi confitadas. Que soy tradicional, pero estoy muy al día de todo.

Ponemos a escurrir las patatas y añadimos el perejil fresco y picado, no me gusta usar el perejil seco para esta receta. Salamos ahora.

Batimos los huevos y lo volcamos sobre las patatas. Removemos para que se reparta bien todo el huevo.

Llenamos los moldes de muffins y lo entramos al horno precalentado a 200º. Tarda como 10 minutos y de nuevo, el tiempo depende de si queremos las tortillas más o menos jugosas.

Desmoldar y servir.

Hace dos veranos, invitamos a unos amigos nuestros a cenar. Cuando llegaron, estábamos todos en la cocina, Manuel acababa de empezar a cuajar su famosísima y estupenda tortilla de patatas. Entraron por las puertas los invitados, que eran seis personas de la misma familia, entre el jaleo de saludos, besos y amontonamiento de gente, Manuel iba poniéndose cada vez más nervioso. Todos sabemos que los chefs necesitan espacio y tranquilidad ¿es o no?. Y de pronto saltan todos: Uy, tortilla!! que esté muy, muy cuajada, que acabamos de pasar una salmonelosis malísima por culpa de unos huevos que comimos. Manuel agarró la sartén por el mango, se dió la vuelta, nos miró, dijo ¿webosss?, ¿weboossss? y... me tuve que llevar a todos corriendo porque casi que nos tira lo de la tortilla a la cara.

Es que un hombre en la cocina, es algo muy delicado, hay que comprenderlo...

jueves, 14 de abril de 2011

Budín de pan perdido en Thermomix


Aquí no se tira nada, si se puede evitar. Otra cosa es que de repente, me encuentre en el frigo algo que se ha quedado por allí olvidado detrás de algún cacharro o tupper; o que un yogur haya caducado. O que alguna que otra fruta o verdura se ponga pocha sin tener porqué, que también pasa. De todas maneras, como soy muy aseada, cada semana limpio el frigo antes de colocar la compra y así paso revista. Que no se diga que no pongo cuidado en mis cositas.

Teníamos pan sobrante, huevos, leche y uvas pasas en aguardiente, que pongo yo en Navidades. Estas ya llevan en la despensa dos años y tienen un aroma y un sabor... Llegó la hora de mi budín. Es el tradicional, la receta es la de toda la vida pero en la Thermomix, uno de los amores de mi vida.

Ingredientes

1 litro de leche.

200 gr. de pan perdido. O sea, pan de otros días, pero lo de pan perdido siempre me ha gustado.

4 huevos.

6 cucharadas soperas de azúcar.

1 palo de canela.

La piel de un limón.

50 gr. de pasas en aguardiente.

1 cucharada sopera del licor de las pasas.

Elaboración

Poner en el vaso de la Thermomix la leche, la piel del limón (sólo la parte amarilla, como siempre), la canela, el azúcar y el licor. Programar 7 minutos, 80º, velocidad 2

Retirar la canela y el limón. Añadir el pan sin corteza y cortado en trocitos. Programar 30 seg., velocidad 4.

Añadir los huevos y programar otros 30 seg., velocidad 4

Introducir ahora las pasas a las que habremos quitado las pepitas.

Caramelizar un molde, yo utilizo uno de plum-cake.

Cocer en el horno precalentado a 160º durante una hora.

Desmoldar tibio, con el caramelo por encima.

Solomillo de cerdo en salsa de aceitunas


Esta es una receta típica de mi casa y que gusta a todos, porque ¿a qué niño no le gustan las aceitunas? Menos a Juan Carlos que dirá que a él no le gustaban ya de pequeñito, yo creo que a todos.

Cada vez que la hago, recuerdo cuando empecé a guisar, allá por el año de maricastaña. Yo es que me casé muy jovencita, vamos con calcetines cortos, como dicen todas las folclóricas de este país que empezaron a cantar, no sea que alguien se dedique a echar cuentas con la edad del personal. A mí me da igual, que me quiten lo bailao.

Estaba yo contando de mis comienzos en esto del guisoteo. Compraba yo las especias en un puesto del mercado cercano a donde vivíamos. El dueño siempre que pedía clavos de olor me decía Niñaaaa... que ehto eh mu caro ehhh. Y yo procuraba poner cara de llevar dinero suficiente, a ver si no iba a querer despacharme. Luego venía la otra parte ¿Cuánto te pongo? Ofús. Y yo qué sabía cómo se compraba aquello... Por unidades como en las ferreterías, por gramos... total, un jaleo. Qué tiempos en los que me llamaban Niña...


Ingredientes

1,5 kg. de solomillo de cerdo fileteado.

200 gr. de cebolla.

200 gr. de aceitunas manzanilla sin hueso (y sin "sabor a anchoa" por favor)

1/2 cabeza de ajos.

El zumo de un limón.

2 hojas de laurel.

2 clavos de olor.

8 ó 10 granos de pimienta negra.

Un vaso de vino blanco.

Colorante alimentario.

Agua.

Harina.

Perejil.

Sal.

Aceite de oliva.


Elaboración

Aliñar la carne con los ajos picados (reservamos 2 para el sofrito), sal, el zumo del limón y abundante perejil picado. Dejar macerar una hora como mínimo.

Escurrir de la marinada y pasar por harina. Freir a fuego medio hasta que se dore la carne.

Retirar y reservar.

Añadir a ese aceite la cebolla picada muy pequeña y los ajos que habíamos guardado. En cuanto tome un poco de color, las aceitunas partidas, y dejar ablandar todo junto a fuego lento.

Echar entonces el laurel, los clavos y la pimienta. Dar un par de vueltas y poner el vino blanco.

En cuanto se haya evaporado el alcohol, volvemos a introducir la carne y añadimos agua que cubra.

Es en este momento cuando pongo un corcho, así se ablanda la carne antes y como siempre voy falta de tiempo... De todas maneras, si la carne es de buena calidad, no hace falta, pero yo ya tengo esa manía, qué se le va a hacer.

Tapar y cocer a fuego lento hasta que esté listo. No tarda más de media hora. Hay que vigilar de vez en cuando para que no se quede sin líquido. Si hace falta, se pone más agua a temperatura ambiente. Eso ya es cuestión de experiencia.

Servir caliente con arroz blanco, o patatas fritas, o puré de patatas o lo que querais.

Os dejo el video por si os ayuda.




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Arroz con leche al estilo marroquí



Laila me enseñó muchas recetas de la cocina de su país y es que siempre me ha gustado mucho la gastronomía árabe en general y marroquí en particular.

No anoté la receta del arroz con leche y estaba yo con desasosiego. Pero míra tú por dónde, la encontré en una colección de El País, que se llama "Cocina País por País" un título que es ingenioso ¿verdad?. He vuelto a hacer este arroz con leche, que nos apasiona a todos. Aquí lo tenéis.


Ingredientes

8 vasos de leche.

1 vaso de arroz de grano mediano.

1 vaso de azúcar.

1/2 cucharadita de Mestaka.

1/3 de vaso de agua de azahar.

Canela en polvo.

Miel.

1/2 vaso de pistachos no salados y machacados.

Coco rallado.

Trocitos de nueces caramelizadas.


Elaboración


Poner el arroz en remojo, en agua caliente, durante una hora. Escurrir y cocer 10 minutos a fuego medio, con un vaso de agua. Añadir la leche, llevar a ebullición y mantener el hervor a fuego lento durante 45 minutos, removiendo constantemente.

Incorporar el azúcar, salvo una cucharada y mantener el hervor otros 5 minutos. Machacar la mestaka con una cucharada de azúcar hasta obtener un polvo fino. Agregarlo al guiso y mantener otros 5 minutos sin dejar de remover.

Unir el agua de azahar, dar un último hervor y repartir en cuencos individuales. Dejar 2 ó 3 hora en la nevera. Yo lo pongo siempre en una bandeja, los cuencos te llenan el frigo y andan estorbando por ahí dentro.

Salpicar la superficie del arroz con hilillos de miel y esparcir los pistachos machacados, el coco rallado, la canela y las nueces caramelizadas.


Aclaraciones:

La mestaka es un condimento marroquí muy común. Se utiliza como espesante, tiene un aspecto como azúcar cristalizado y yo diría que se parece mucho a la goma arábiga. La compro en una tienda de especias que tiene de todo. Allí la llaman con otro nombre, del que nunca me acuerdo, pero cuando la pido me entienden perfectamente. Son muy amables, además.

Lo de remover constantemente, es verdad. Como no remuevas, mal asunto. O no espesa, o se pega. Lo malo es que terminas con el brazo que ya se mueve solo, como en la peli de Tiempos Modernos de Chaplin, que salía el pobre de la cadena de montaje que parecía un robot. Esa era la idea, por cierto.

Pues eso es todo, hacedlo que está buenísimo.

domingo, 10 de abril de 2011

Tabulé


Hoy teníamos cordero al horno y qué mejor acompañamiento que un tabulé. Me contaba Laila que fue quien me enseñó a hacer el cuscús, que el tabulé es una ensalada de aprovechamiento. Cuando se hace cuscús de pollo o cordero con verduras, si sobra algo, entonces se hace una ensalada con la sémola ya cocida que tiene todos los sabores de ese cocido árabe conocido como cuscús o alcuzcuz ya mencionado en El Quijote. Para que luego digan que si la Nouvelle Cuisine... Si es que ya está todo inventado.

Yo había hecho cuscús y guardé lo que había sobrado en un Tupper (esta vez me aseguré bien de no guardarlo dentro del horno, sino en el frigo, que últimamente no ganamos para reponer Tuppers). Perfecto, me dije yo a mí misma en un ataque de automotivación de los que me suelen dar. Y con las verduras pertinentes... ¡voilà! Un tabulé riquísimo, fesquito como mandan los cánones, que ya hace calor, y ligero aunque no lo parezca.


Ingredientes

3 tazas de cuscús de grano medio, cocido.

Pimiento morrón asado y troceado muy pequeño.

Pimiento verde, troceado también muy pequeño.

Tomates rojos sin piel ni pepitas, troceado del mismo tamaño que los pimientos.

Un buen manojo de cilantro o hierbabuena, picado muy pequeño.

El zumo de un limón.

Aceite de oliva virgen.

Sal.

Elaboración


Colocar los pimientos y tomates en un cuenco.
Salar, sazonar con el zumo de limón y el aceite. Añadir el cilantro muy picado. Volcar sobre el cuscús que estará en el plato de servir, y remover para que se mezclen los ingredientes.

Cordero lechal al horno

Este es un plato que degustamos en casa a menudo, siempre que tenemos un día relajado y tranquilo para comer en buena compañía y disfrutar de una larga sobremesa. Conchi y Antonio han venido a comer hoy, hemos estado muy a gusto como siempre. El cordero, menos pero así es la vida... Cada vez que hago esta receta, recordamos el famoso cordero que comimos cuando el horno anterior decidió que ya había hecho todo el servicio de que era capaz y cuando casi estaba listo el condumio, se descolgó la salamandra de golpe. Fue un golpe PLOP!!! y la salamandra sobre el pobre corderito. Pues ya hemos comido, fue el comentario general, pero después de tantos años de guisandera lo menos que se me puede pedir es tener recursos, así que no dejé que me sobrepasara el pánico, apagué el horno, dejé reposar la cuestión y el resultado fue magnífico. Desde entonces, siempre hay alguien que dice: "sí, sí, muy bueno el cordero pero como aquel de cuando se rompió el horno... ninguno!!!" Y míra que hace años de aquéllo. Pero tampoco es cuestión de estropear un horno con cada cordero, que la cosa no está para experimentos.
Ingredientes

1/2 cordero lechal, troceado en cuartos.

Manteca de cerdo.

Dientes de ajo. Uno para untar el cordero y tres o cuatro para poner en la bandeja de horno.

Tomillo.

Agua.

Sal.


Elaboración

Frotar los trozos de cordero con un diente de ajo pelado. A continuación, untarlo de manteca de cerdo, salar y espolvorear con tomillo.

Colocar en la bandeja del horno y esparcir alrededor más dientes de ajo sin pelar y dados un golpe para que suelten todo su aroma.

Poner en el fondo de la bandeja unos 250 cc de agua a temperatura ambiente.

Entrar al horno precalentado a 200º durante 35 ó 40 min.

Al cabo de este tiempo, dar la vuelta a los trozos de cordero y dejar hacer otros 35 ó 40 minutos. Si vemos que el cordero se queda sin agua, añadir más sin problemas, queremos que el cordero no se quede seco y para ésto es conveniente mantener el fondo de la bandeja con agua.

En este punto, el cordero ya debe estar dorado. Apagar y sacar del horno. Colocar los trozos de cordero en el plato o fuente de servir.

Poner la bandeja de horno con la salsa que se ha formado, sobre el fuego. Desgrasar con un poco de vinagre blanco de vino o con vino blanco, rascando el fondo para que se amalgamen todos los sabores. Verter en una salsera.

Servir caliente.

Lo hemos acompañado con una ensalada tabulé.



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jueves, 7 de abril de 2011

Mi plato azul opalino o la historia de un despiste


Había sobrado arroz, el arroz con carabineros del domingo. Lo puse en un Tupper de los de verdad, no de esos que se compran en los chinos y lo llevé al frigo. Si se calienta al micro, está bueno y ya sabéis que un ama de casa que se precie, no tira nada.

El lunes me dispuse a hacer un bizcocho en un ratito que tenía. Con la Thermomix se hacen unos bizcochos rápidos que es una gloria y ya sabemos que a mi Manuel le gusta tener siempre algo dulce para la merienda o para después de la cena.

Entro como una centella en la cocina, pongo el horno a precalentar, preparo el molde, los ingredientes y le doy caña a la Thermomix.

Uy, ¿qué estará guisando la vecina de al lado? Huele como a caldo de pescado, pero tiene un olorcillo raro...

Y yo, a lo mío: que si peso, que si los huevos, la harina, la levadura... a toda velocidad, tan contenta.

Lleno el molde, abro el horno y Oooohhhh qué es esto??? Mi Tupper estupendo y maravilloso, derritiéndose con los restos del arroz dentro. Aquello parecía el cuadro de los relojes blandos de Dalí, todo chorreado. Si esto no tenía que estar allí, tenía que estar en el frigo...

No preguntéis, que nadie sabe nada, no ha sido nadie, pero nadie nadie. Supongo que habré sido yo, como ando siempre con prisas, que voy como un pollo sin cabeza por todos sitios, no me extraña el despiste.

Me dió hasta risa y le hice una foto. ¡Y pensar que el cuadro de Dalí se llama en realidad "Persistencia de la memoria"! Ironías de esta vida ¿eh?

Lo he guardado, lo mismo me sirve algún día que haga un plato "deconstruído" estilo Adrià, sería la presentación perfecta.

Manuel todavía se está riendo...

Arroz con carabineros (tuneando a El Cocinero Fiel)


Desde que vi la receta de El Cocinero Fiel de Arroz con bogavante, mis amigos, deudos y parientes me lo piden a menudo. Es que yo pregunto qué quieren comer, es lo menos que puedo hacer para que el personal esté contento. Lo malo es cuando te dicen "náhh, cualquier cosita..." Hombre, para cualquier cosita no invita una a comer a nadie. Para cualquier cosita, con aparecer por casa a la hora de comer, ya es suficiente.

El caso es que el domingo fue uno de esos días raros en los que estábamos Manuel y yo solos y me apetecía el arroz con bogavante. Como no tenía yo un bogavante esperando turno en el corredor de la muerte, o sea el frigo, me puse a revolver en el congelador, que siempre se puede encontrar algo. Esto de los congeladores, es como cuando sacas la ropa de temporada, que estás a ver si encuentras dinero en algún bolsillo por ahí olvidado de la temporada anterior.

Total, que encontré unos carabineros o "chorizos" como les llaman en algunas pescaderías en Málaga, de modo que si veis que alguien pide chorizos en una pescadería no tenéis que llamar al Psiquiátrico, es normal.

Y guisé este arroz con carabineros, estilo El Cocinero Fiel.


Ingredientes

3 carabineros de buen tamaño.

150 gr. de gambas.

3 tazas de arroz bomba.

2 tomates rojos.

1 cebolla.

1 guindilla.

2 dientes de ajo.

1/2 nuez moscada.

1/2 palo de canela.

Caldo de pescado.

1 copa de brandy.

Aceite de oliva.

Colorante alimentario.

Sal.


Elaboración

Poner una paella al fuego con el fondo de aceite. Freir la guindilla y sacar antes de que se queme.

Freir los carabineros y las gambas y reservar. Yo separo las cabezas de los carabineros y las parto por la mitad a lo largo, así sueltan todo el sabor.

Pelar y picar la cebolla y los ajos y freir en el mismo aceite, junto con la nuez moscada y la canela. Salar. Cuando esté todo pochado, retirar la nuez moscada y la canela.

Añadir ahora la carne de las ñoras y el tomate rallado y esperar a que espese. En ese momento, calentar el brandy y flambear. Si tenéis funcionando el extractor, es mejor que lo apaguéis para hacer esto, no vayamos a salir ardiendo.

Echar el arroz y el colorante. Sofreir.

Poner el caldo caliente, doble cantidad que de arroz y cocer a fuego fuerte al principio, de manera que parezca que llueve por toda la paella. Cuando empiece a verse el arroz, bajar el fuego.

Ya sabemos todos que el arroz en paella no se remueve, todo lo más se agita por las asas, así que no se toca.

Como a mí me gusta el arroz "quemaíto" o socarrat que diría un valenciano, lo termino al oído. Cuando empieza a oirse unos crujidos, sé que se está socarrando y es el momento de comprobar la cocción. No tarda más de 15 ó 20 minutos.

Dejar reposar otros 5 ó 10 minutos y servir.

Antes de servir, lo remuevo bien con la cuchara. Esto lo vi hacer a un valenciano y queda perfecto, todos los granos sueltos.

Estaba muy bueno, la verdad.



martes, 5 de abril de 2011

Albóndigas al limón con salsa de cebolla


O almóndigas, como dice mucha gente, que está admitido por el diccionario de la R.A.E. y todo.

Lo bueno de las albóndigas, es que se pueden hacer de mil y una maneras y a casi todo el mundo le gustan. Estas las suelo hacer para la gente menuda cuando nos reunimos todos y mientras los mayores nos entretenemos con las tapitas y el picoteo mientras llegan los plats de résistance, ellos comen tan contentos (los mayores, más).

Otra ventaja de las albóndigas es que se pueden hacer de víspera y luego sólo hay que calentarlas. Con patatas fritas o arroz blanco, quedan perfectas.


Ingredientes para las albóndigas

500 gr. de carne picada. Mitad cerdo y mitad ternera.

Un huevo.

2 dientes de ajo picados.

Pan rallado.

Perejil.

El zumo de un limón.

La ralladura de un limón.

Sal.


En un cuenco, poner la carne, la sal, los ajos, el zumo y la ralladura del limón, el perejil y el huevo. Mezclar para que se amalgame todo. Y he dicho mezclar, no amasar con saña un ratazo como hace mucha gente, que luego resulta una masa horrible y sospecho que poco apetecible. Si la carne es de buena calidad, cuanto menos la castiguemos, mejor.

Añadir el pan rallado poco a poco, justo para que el compuesto tome cuerpo. No queremos que tenga demasiado pan rallado porque entonces, las albóndigas estarán duras y tendrán que cocer mucho tiempo. No me gusta la idea.

Dar forma a las albóndigas y pasarlas por pan rallado. Hay quien las pasa por harina, eso va en gustos. Entrar el frigo para que reposen. Entremientas (es una expresión que me hace mucha gracia, la he oído más de una vez en la consulta) preparamos los ingredientes de la salsa.


Ingredientes para la salsa


200 gr. de cebolla picada.

1 diente de ajo picado.

150 cc de vino blanco.

150 cc de caldo de pollo.

2 hojas de laurel.

1 cucharada de harina.

Sal.


Freimos las albóndigas en una sartén con aceite de oliva. Se van a pegar algunas, pero que no cunda el pánico, tiene solución y no hay que andar cambiando de cacharro.

En la misma sartén, dejamos el aceite justo para la salsa y echamos la cebolla y el ajo picados en brunoise. O sea, a cachitos chicos de toda la vida pero dicho estilo chef. Entre la cebolla y el aceite, lo quemaíto se va a ir y a mí me gusta el saborcillo que le da a la salsa. Ponemos ahora el laurel. Pongo dos hojas, en casa tenemos un dicho: "si te toca el laurel, te vas de viaje". A mí me encanta viajar, así tengo más probabilidades...

Cuando esté todo blandito, añadimos la cucharada de harina y la tostamos bien para que no deje regusto.

A continuación, el vino y luego el caldo.

Introducimos ahora las albóndigas y a cocer a fuego medio para que se pogan blanditas y se trabe la salsa.

Servir calientes, claro.

Entonces, es cuando los mayores se dedican a probar las albóndigas de los peques, hay que sacar más albóndigas de tapita y no quedarán para otra vez. Bien mirado, así tengo más sitio en el congelador.



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sábado, 2 de abril de 2011

Bizcocho de crème fraîche (tradicional y Thermomix)



Tenía yo una tarrina de Crème fraîche en el frigo, una de esas compras de "por si acaso". Mucho guisar, mucho guisar y mi Manuel no tenía nada dulce que llevarse a la boca, esto no puede ser, me dije yo que me gusta tener a Manuel que no le falte ni gloria. Tecleé Créme Fraîche recetas y de todas las que vi, me gustó esta de Con pan y postre. A ver si soy capaz de poner el enlace http://conpanypostre.blogspot.com/2010/12/bizcocho-de-creme-fraiche.html

Ah, pues míra, sí que ha salido!

Con las mismas, agarré mi baby (es mi portátil de bolsillo) y la cámara de fotos, que dice Manuel que desde que me he apuntado a Canal Cocina le hago fotos a todo lo que guiso, que parezco el perito de una compañia de seguros, con tanta foto, que lo que me faltaba ya era un blog y me instalé en la cocina.

Preparé los ingredientes, que yo soy muy organizada, me fui derechita a la Thermomix que me miraba de reojillo desde que entré, y me puse manos a la obra.


Ingredientes

230 gr. de harina de pastelería.

3 huevos.

200 gr. de crème fraîche.

180 gr. de azúcar.

80 gr. de aceite de girasol.

1 sobre de levadura química.

1 cucharadita de esencia de vainilla.

Ralladura de un limón.

Mantequilla y harina para encamisar el molde.




Elaboración en la Thermomix


Poner los huevos y el azúcar en el vaso y programar 2 min. 37º, vel. 3

Añadir el aceite y la crème fraîche y mezclar 30 seg. vel. 3

Añadir la harina, la levadura y la sal y mezclar otros 30 seg. vel. 2 y 1/2

Y eso es todo. Ahora hay que mezclarlo bien con la espátula y colocar la mezcla en el molde encamisado, que no es ni más ni menos que untado de mantequilla y espolvoreado de harina para que no se pegue la cuestión al cocerse en el horno. No sé de dónde viene lo de encamisado, pero queda profesional, ¿a que sí?

Los tiempos y la temperatura que dan para esta receta son perfectos. Es una buena receta.

Esta vez no hay fotos del proceso, pero os dejo una foto del desayuno de hoy de mi Manuel con su bizcocho de crème fraîche. Le ha gustado.



viernes, 1 de abril de 2011

Alitas de pollo al horno

Pues el otro día estaba yo dándome una vueltecita por el Mercado Central que lo han puesto preciosísimo después de reformarlo y pasé a ver qué tenía mi carnicero de cabecera. Como siempre, tenía de todo y cuando me fui, ya tenía menos género y yo menos dinero, siempre me dejo convencer. Ahora es cuando me digo que necesito otro congelador... Bueno, había unas alitas de pollo que, no sé cómo explicarlo, más que de pollo parecían de pavo o de avestruz. Me enamoré al momento y no tuve más remedio que guisarlas como más nos gustan en casa: al horno.
Ingredientes

1 kg de alitas de pollo. 1 vaso de los de agua, de vino blanco. 150 cc de ketchup. 1 cucharada de sal. 2 cucharadas de azúcar. 2 dientes de ajo.
Elaboración

Cortar la piel de las alitas por la articulación y descoyuntarlas. Volver a dar la forma original. La cosa va así: corte, empujar para que salga el hueso por el corte, colocar otra vez en su sitio. Ahora hay que llevar las alitas al salón de belleza para quitarle los pelitos, vienen sin depilar, de modo que las pasamos por la llama de la hornilla y se chamuscan, huele fatal pero se van del todo. Siempre aparece alguien que pregunta "¿qué se está quemando?" Pos las alitas, alma mía... Las colocamos en la rustidera y hacemos el aliño. En un cuenco, ponemos la sal, el azúcar, los dos dientes de ajo machacados y el vino blanco. Batimos con energía. Añadimos el ketchup y volvemos a batir para que se mezcle todo bien. Ahora lo volcamos sobre las alitas y dejamos macerar una hora a temperatura ambiente. Yo suelo ir justa de tiempo, con lo que de macerar, poquitas veces pero la receta que me dieron era así, las cosas como son. Las entramos al horno precalentado a 200º durante 1/2 hora. Las sacamos y le damos la vuelta a todas. Las ponemos otra 1/2 horita y ya tienen que estar doraditas y oler de maravilla. Ahora es cuando aparece alguien otra vez y pregunta: "¿A qué huele tan bien?" Pues a las alitas, alma mía... Las colocamos bien en una fuente y salseamos. Servimos calientes.
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